Declaraciones Partido del Trabajo de Colombia

Última Edición

Última Edición 2

Última Edición 3

Nacional

Bogotá

Sindicalismo Democrático

Juventud Patriótica

Nuevas Ciudadanías

Medio Ambiente

Internacional

Economía

Cultura

Deportes

Artículos Recientes

Pronunciamiento de PTC. El golpe de Estado en Bolivia: la revancha del imperio

17:06 Add Comment
Pronunciamiento del Partido del Trabajo de Colombia (PTC)

El golpe de Estado en Bolivia: la revancha del imperio


El golpe de Estado contra el Presidente Evo Morales, perpetrado el pasado domingo 10 de noviembre, fue planeado y organizado meticulosamente por los sectores más radicales de la oposición boliviana, con la complicidad de la extrema derecha del continente, encabezada por Donald Trump. La OEA, con el funesto Luis Almagro, le dio el toque final. De ninguna manera la renuncia forzada del mandatario respondió a la reacción ante un supuesto fraude electoral, como esos sectores y la inmensa mayoría de los medios insisten en mostrar.
En las elecciones del pasado 20 de octubre, Evo Morales y su fórmula vicepresidencial, Álvaro García Linera, resultaron ganadores incuestionables. Las dudas surgieron en torno a cuál era el porcentaje por el cual obtuvieron este triunfo, por cuanto si este era al menos del 10%, no se requeriría de una segunda vuelta. Ante la presión de la oposición y de sus aliados internacionales, entre ellos el Grupo de Lima, el Gobierno convocó a la OEA a hacer una auditoría sobre el resultado electoral.
Sin embargo, este trabajo no se adelantó como correspondía. Durante las tres semanas siguientes a las elecciones, el candidato derrotado Carlos Meza y Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, un personaje de oscuro pasado y presente, incentivaron todo tipo de desórdenes y promovieron el incendio de tres de los siete colegios electorales en donde estaban consignados los votos y las actas. Pese a su insistencia en el fraude, nunca presentaron las pruebas e incluso se negaron a aceptar la auditoría de la OEA.
En medio del caos generado, este organismo adelantó la entrega de su auditoría, presentó un informe preliminar basado en el examen de apenas el 10% de la votación, en el que menciona 12 irregularidades y hace seis observaciones. Concluye que no es posible dar certeza de los resultados del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares. Habla de proyecciones y probabilidades estadísticas, pero no de datos concretos. Pero la noticia menciona la palabra fraude.
De esta manera, se configuró el pretexto que necesitaban para adelantar el golpe. Almagro recomendó la anulación de los comicios del 20 de octubre y la convocatoria de nuevas elecciones. Evo Morales acogió ambos puntos y convocó al diálogo, pero el Ejército y la Policía configuraron el típico golpe de Estado al pedirle la renuncia. De ahí en adelante viene la detención de los miembros del Tribunal Supremo Electoral y las amenazas y ataques directos a la vida y la vivienda de miembros del gobierno, incluido el Presidente Evo, cuya vida en estos momentos corre peligro.
Sin embargo, hoy está claro que la decisión de impedir el triunfo de Evo y de García Linera ya estaba tomada desde tiempo atrás, como denunciaron hace unas semanas las autoridades de Bolivia. La intervención de la embajada de Estados Unidos en La Paz fue crucial en todo este proceso. En 16 audios dados a conocer por el Presidente de Bolivia, se registran conversaciones entre varios miembros de la oposición y tres senadores de Estados Unidos, los conocidos Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz. En el primero de estos audios, se hace un llamado a quemar estructuras del partido de gobierno, a alegar fraude y a no reconocer la victoria de Evo, en caso de que se diera. Se habla de una financiación de medio millón de dólares. En las conversaciones se menciona la participación en el plan de miembros del gobierno de Bolsonaro y de la Iglesia Evangélica, y se expresa también que están trabajando en Colombia “con la gente del Presidente Duque y el secretario privado de Álvaro Uribe” (www.elperiodicocr.com).
¿Por qué derrocar al gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia? Mencionemos algunas razones. En el contexto de los gobiernos alternativos de América Latina, el gobierno de Evo y Álvaro García fue quizás el más exitoso, no solo en cuanto a resultados económicos, reconocidos incluso, a regañadientes, por las entidades internacionales, sino en términos de inversión pública y social. En el curso de los últimos 14 años, el primer presidente indígena y campesino del continente adelantó una transformación social sin precedentes, en un país sin trayectoria de políticas sociales. Con esta experiencia se mostró cómo es posible desarrollar políticas exitosas, en contravía del modelo predominante en el mundo. Pero además, un gran logro fue la dignificación de los indígenas y su control del Estado. La huypala, arrancada ayer del Palacio Quemado por el golpista Camacho para reemplazarla por la Biblia, era el símbolo de este logro.
Bolivia es un país muy rico en recursos naturales, históricamente explotados a sus anchas por las multinacionales. Una de las primeras decisiones de Evo Morales fue revertir las ganancias por la explotación de estos recursos, de manera que estos quedaron en manos del Estado y del pueblo. Bolivia tiene el salar más grande del mundo, el de Uyuni, de donde se extrae litio, componente fundamental de las baterías y de los automóviles eléctricos. Adicionalmente, el gobierno resolvió emprender su industrialización, conjuntamente con una empresa alemana y una china.
En un mundo muy polarizado, la reconquista de la región emprendida por la Casa Blanca ha recibido varios golpes en el transcurso del último año: Triunfo electoral de gobiernos progresistas en México y Argentina, fracaso en su intento de derrocar al gobierno de Venezuela, excarcelación de Lula en Brasil, movilizaciones contra las políticas neoliberales en Ecuador, Chile y Haití. El golpe de Estado en Bolivia es precisamente una respuesta a esos avances. Pero, como señaló García Linera invocando a Tupac Katari: “Volveremos y seremos millones”.
Partido del Trabajo de Colombia - PTC
Comité Ejecutivo Central
Yezid García Abello - Secretario General (e)

Bogotá D.C., 11 de noviembre de 2019.

Declaración. Colombia en las Naciones Unidas: Vergüenza internacional y nuevo golpe a la paz

07:59 Add Comment



En una decisión que ha provocado el repudio en el país y la región, el gobierno de Duque se abstuvo de votar en la Asamblea General de las Naciones Unidas la resolución presentada por Cuba para ponerle fin al bloqueo económico, comercial y financiero que le impuso Estados Unidos desde 1960. Esta resolución ha sido presentada por parte de la Isla año tras año desde 1991 y ha contado con un creciente respaldo por parte de los países del mundo, que rechazan esta política criminal unilateral del imperio. El año pasado fue aprobada por 189 votos, con solo dos votos en contra y ninguna abstención. Pero este año la resolución recibió 187 votos a favor, tres en contra: Estados Unidos, Israel y Brasil, y dos abstenciones, Colombia y Ucrania. Aunque la resolución no es de obligatorio cumplimiento, su mensaje político es fundamental, sobretodo en estas épocas oscuras de auge de la agenda de la extrema derecha en todo el orbe.

 Al adoptar esta decisión, el gobierno de Duque desconoció la trayectoria histórica del voto del país frente al bloqueo durante las últimas décadas, al tiempo que ratificó una vez más su decisión, no solo de alinearse incondicionalmente con la estrategia de guerra de Trump en América Latina, sino de convertirse en su peón de brega. Tal como lo denunció la delegación cubana, la representación de Washington no escatimó esfuerzo para que otros países rechazaran la resolución este año. Pero en este empeño en la región solo logró el respaldo de Brasil y la abstención de Colombia. ¡Tremenda vergüenza para los dos países latinoamericanos!
Unos días antes de la reunión de la Asamblea General, ante la sospecha de la decisión que adoptaría el gobierno de Duque, 80 congresistas colombianos le enviaron una carta al presidente, en la que le señalaban cómo desde 1994 ha habido unanimidad en América Latina y consenso internacional en cuanto al rechazo a esta política de Estados Unidos, calificada por la Convención de Ginebra como genocidio. En dicha carta se le pedía al gobierno colombiano que, pese a las diferencias entre los dos países, se respetara la tradición colombiana de votar en contra del bloqueo.
Sin embargo, el gobierno de Duque no escuchó al Congreso, adoptó la decisión de abstenerse y la justificó con el argumento de que el gobierno de Cuba ha tenido una “actitud hostil” frente a Colombia, a raíz de su negativa a entregar a los jefes del ELN que se encuentran en su territorio, ante las solicitudes del gobierno colombiano después del atentado contra la Escuela de Policía que se atribuyó este grupo guerrillero en enero del presente año.
Debe recordarse que, después de que el gobierno ecuatoriano de Lenin Moreno diera por terminado su papel como mediador entre el gobierno colombiano y el ELN, Cuba aceptó cumplir ese papel y albergar el proceso, que desde el inicio del gobierno de Duque entró en fase terminal. El gobierno caribeño contaba para ello con varias experiencias de mediación en el conflicto armado colombiano, en especial el proceso que culminó exitosamente con la firma del acuerdo con las FARC. La Habana ha rechazado la extradición de los líderes del ELN, invocando los protocolos suscritos con el gobierno de Colombia y para ello se ha apoyado en la normatividad internacional para estos casos y ha contado con el respaldo decidido de los países garantes, en especial Noruega.
Frente a esta situación, el Gobierno de Colombia ha expresado todo su compromiso con la política de Estados Unidos de recrudecimiento del bloqueo y de agresión a la Isla. “Cuba debe elegir entre su relación con Colombia o con los criminales”, señaló Iván Duque recientemente. En la Asamblea General, el Canciller Trujillo llegó todavía más lejos y amenazó con denunciar a La Habana ante las Naciones Unidas por el patrocinio de grupos terroristas y por su apoyo a la República Bolivariana de Venezuela. Como ya ha sido una constante con este gobierno, afirmó, sin ninguna prueba, que el Gobierno cubano participa en “intentos desestabilizadores a varios gobiernos de la región”.
Más allá de la actitud hostil y belicista del gobierno colombiano frente a Cuba, Venezuela y América Latina en su conjunto, el presidente, en consonancia con su jefe Álvaro Uribe Vélez, pretende darle otro golpe certero a la paz en Colombia. Su decisión de aislarse de la región y del mundo en este campo y de promover la confrontación y la guerra para beneficiar a Estados Unidos así lo demuestra.

Partido de Trabajo de Colombia PTC
Comité Ejecutivo Central
Yezid García - Secretario General (e)
Bogotá DC, noviembre 8 de 2019