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De la matrícula cero a la gratuidad de la educación superior

César Tovar de León 1:32 p.m. 1 Comment


La solicitud de matrícula cero no solo es la garantía para que los estudiantes continúen con sus estudios asegurando su permanencia en las instituciones de educación superior, sino que es la respuesta ante los ataques permanente del gobierno para asfixiar financieramente las instituciones públicas, con el fin de convertirlas en empresas sujetas a variaciones del mercado. El número bajo de matrículas de estudiantes nuevos viene acompañado por la deserción estudiantil, año tras año los niveles de permanencia apenas superan el 50 por ciento. Con el lema de “Matricula Cero” se demanda un reajuste de un billón de pesos adicionales al Ministerio de Educación Nacional para que las IES públicas puedan atender la emergencia, la dispensa de cuotas e intereses para los deudores del Icetex y el subsidio del 100% de las matrículas de los estudiantes.

Por Édgar Ortiz Mora
Miembro de la redacción de La Bagatela, profesor universitario

Los estudiantes y profesores han levantado su voz para exigir la matrícula cero para la educación superior. Esta exigencia es la respuesta al descontento nacional provocado por las políticas gubernamentales ante la crisis de la pandemia. Las peticiones igualmente están dadas para cubrir la crisis sanitaria, activar el empleo, el consumo, subsidiar a Pymes y Minipymes y otorgar una renta básica para nueve millones de hogares.

La solicitud de matrícula cero no solo es la garantía para que los estudiantes continúen con sus estudios asegurando su permanencia en las instituciones de educación superior, sino que es la respuesta ante los ataques permanente del gobierno para asfixiar financieramente las instituciones públicas, con el fin de convertirlas en empresas sujetas a variaciones del mercado.

A raíz de la Ley General de la Educación (Ley 30) que se implementó un año después de la Constituyente, se definieron las partidas presupuestales, en el Congreso y en el Ministerio de Hacienda, argumentando que con ella se aseguraba la financiación de la Instituciones de Educación Superior Públicas (IES), sin embargo, la norma dejo abierta la opción de que las universidades obtuvieran recursos propios. Se procedió entonces a establecer montos de matrículas, recortar gastos de funcionamiento, supresión de auxilios y becas y se centró en la implementación de la filosofía aperturista para desmontar subsidios, con el argumento de tener un Estado más eficiente.

En la actualidad el Estado solo transfiere un 47% del presupuesto a las universidades y el restante lo deben cubrir las instituciones con recursos propios. Las universidades públicas de carácter nacional cubren el 80% de sus gastos totales con recursos de la nación y el 20% restante con recursos propios, mientras las universidades territoriales cubren un 60% con recursos de la nación, 9% con aportes de los departamentos,12% con aporte de los municipios y otras fuentes y el 19% con recursos propios

Dado que las instituciones sostienen la investigación, parte de la nómina y los rubros de inversión, áreas como la infraestructura, la misma investigación, y la internacionalización, por nombrar solo algunos, son imposibles de financiar. Con recursos propios las universidades en forma inconstante sostienen 849 programas de maestría, 253 programas de doctorado que se soportan en 2.555 grupos de investigación que son reconocidos por el Ministerio de Ciencias. Cabe anotar que han generado más de 213 patentes, ha aumentado la cobertura, elevando el nivel de formación de los profesores, se fortaleció la misión de investigación, incrementando la infraestructura física, y técnica.

Sin una garantía de financiación estatal sostenible, el concepto de autonomía universitaria es una falacia legal. El Gobierno no está considerando con objetividad el fortalecimiento de la investigación científica y tecnológica en las universidades al asignar el presupuesto de funcionamiento y con su presencia mayoritaria en los consejos superiores en elecciones indirectas tiene vía libre para designar rectores.

Además, crea condiciones para que su desarrollo se dé en fondos concursables, a los cuales pueden acceder tanto las instituciones públicas como las privadas. Los mecanismos financieros que hacen posible el acceso a la educación superior privilegian la demanda y no la oferta con nuevos recursos del presupuesto nacional, por lo general terminan financiando a las instituciones privados.

La universidad pública en Colombia pasó de tener 150 mil estudiantes matriculados en pregrado en el año 1993 a 650.000 en el 2018, es decir, aumento un 284%; lo que significó, incrementar la planta de profesores que hoy está en 43 mil profesores (70% por contrato).

Los drásticos recortes del presupuesto efectuados por el gobierno de Duque, suscitó el rechazo del movimiento estudiantil que, luego de concurridas y democráticas asambleas, acordaron el desarrollo de un paro de más de 66 días, con la participación de 700.000 estudiantes de más de 38 instituciones públicas del país y la participación de un sinnúmero de estudiantes de las universidades privadas, se realizaron tres encuentros nacionales masivos, se citaron manifestaciones que contaron con la aprobación, solidaridad y apoyo de la opinión pública, estas voluminosas manifestaciones estudiantiles no se habían realizado en las últimas décadas.

Como fruto de la movilización y luego de intensas discusiones se logró un acuerdo con el gobierno que se denominó “Mesa de Diálogo para la construcción de acuerdos y soluciones que permitan resolver la situación actual de la educación superior” que en la práctica se convirtió en una mesa de negociación que logró el incremento al presupuesto base de las universidades estatales en 3,5 % para el año 2019, 4,0 % para 2020, 4,5 % en 2021 y 4,65 % para el año 2022, una cifra cercana a $1,34 billones a lo largo de los cuatro años del actual gobierno, igualmente se consiguió el compromiso para gestionar una reforma estructural al Sistema General de Regalías por $1,5 billones para proyectos de inversión, fortalecimiento de infraestructura, investigación, ciencia, tecnología e innovación de las IES públicas y se acordó la entrega de los excedentes de las cooperativas, calculados en $300.000 millones, para las IES públicas.

Durante el transcurso de los dos últimos años los incrementos obtenidos en los presupuestos no han cubierto la formalización laboral docente; estudiantes y profesores han denunciado incumplimientos por parte del Gobierno de lo acordado para ciencia, tecnología e innovación, dichos rubros no fueron asignados en 2019, por otra parte, la reforma estructural del Icetex no ha logrado avances significativos y no se eliminan los impagables créditos existentes. La reforma al Sistema General de Regalías excluye la definición de fondos específicos. para la asignación de un porcentaje de estos de recursos destinados a la Educación Superior Pública, dando lugar a una amplia y decidida participación del movimiento estudiantil en el paro nacional de 2019.

En el presente año la universidad como todo el país se ve afectada por la aparición de la pandemia, esta contingencia pone en riesgo a la educación superior, se prevé una reducción de la matrícula universitaria, que no es un problema nuevo ni exclusivo de la pandemia, según datos registrados por el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies), se refleja una tendencia a la baja, mientras que en 2016 hubo 952.988 estudiantes nuevos, en 2017 fueron 912.468 y en 2018, 843.767, es decir, casi 100.000 menos jóvenes iniciaron su formación superior en dos años, para 2019 y en el presente año la tendencia continúa, si incluso no se hubiera presentado la emergencia por el covid-19, la cantidad de estudiantes nuevos se reduciría un 12% para el semestre 2020-2, dicha disminución se explica por el aumento significativo en el desempleo y la pérdida de ingresos de muchos hogares colombianos.

El número bajo de nuevas matrículas de estudiantes nuevos viene acompañado por la deserción estudiantil, año tras año los niveles de permanencia apenas superan el 50 por ciento, de hecho, en 2018 hubo 2’408.041 alumnos (contando nuevos y antiguos), lo que representa una caída del 1,5% con respecto a los 2’446.314 de 2017. Los números de 2019 todavía no están disponibles en el Snies, pero con mucha seguridad se prevé un comportamiento similar en el presente año y por efectos de la pandemia hay indicios de una deserción mayor al 30%.

La emergencia por el covid-19 ha planteado un escenario de riesgo para la educación superior, lo que suscitó por parte de las organizaciones estudiantiles, con la anuencia de varios rectores de las universidades, líderes de distintas organizaciones, partidos de oposición y la población en general, la solicitud de otorgar partidas adicionales para mitigar los efectos de la pandemia y con el lema de “Matricula Cero” se demanda un reajuste de un billón de pesos adicionales al Ministerio de Educación Nacional para que las IES públicas puedan atender la emergencia, la dispensa de cuotas e intereses para los deudores del Icetex y el subsidio del 100% de las matrículas de los estudiantes

Respondiendo a dicha exigencia el gobierno nacional creó el Fondo para la Educación mediante el Decreto Legislativo 662 del 14 de mayo de 2020, que dispondrá de 97.500 millones de pesos para apoyar el pago de matrículas en universidades públicas, recursos insuficientes para garantizar la permanencia de estudiantes en las universidades.

Con anuncio rimbombante Duque aseguro en su programa propagandístico diario que se contaba con $1 billón para financiar el total de la matricula a 405.000 estudiantes fundamentalmente de estratos 1 y 2 en las 63 instituciones de educación públicas, sin embargo el 70% del monto anunciado, $798.200 millones, provienen de los recursos ya establecidos desde antes de la pandemia para el programa “generación E” y lo cierto es que lo nuevo solo son los 97.000 millones del fondo solidario para la educación que tienen que ser repartidos entre las 85 IES públicas del país.

Luego de múltiples negociaciones y acuerdos, tan solo en 10 universidades, Antioquia, Córdoba, Chocó, Cauca, Nariño, Cartagena, del Pacífico, Cundinamarca, Tolima y Llanos, aprobaron la matricula cero. En 68 universidades públicas regionales como la Distrital, los beneficios en matrículas y apoyos han sido posibles gracias a los recursos ya aportados por las mismas Instituciones, gobernaciones y alcaldías. En otras se han dado descuentos parciales, planes de auxilios, gratuidad tan solo para estudiantes de estratos 2 y 3 o para estudiantes antiguos, fraccionamiento de matrícula, reliquidaciones, ampliación de plazos de pago, préstamo de equipos, subsidio de alimentos, entrega de mercados, campañas de solidaridad, entre otras, con el objetivo de mitigar la crisis, sin embargo, sus esfuerzos se ven desbordados ante las necesidades apremiantes de los estudiantes.

En el caso de las otras 17 instituciones restantes el proceso ha sido más complicado, algunas porque dependen económicamente solo del Gobierno Nacional y no de entidades territoriales, lo cual ha dificultado la obtención de los dineros necesarios, como el caso de la Universidad Pedagógica y la Nacional donde tan solo se dispusieron $ 2.200 millones, con lo que el 63% de la población estudiantil de pregrado, unos 31.000 estudiantes de los más de 49.000 con los que cuenta la universidad, no tendrán que pagar por su matrícula correspondiente al periodo 2020-2.

Para la mayor parte de programas de especialización, maestría y doctorado no se han tomado medidas para la matricula cero. Así mismo en las universidades privadas se están pidiendo descuentos y aplazamientos en los créditos adquiridos para el pago de matrículas, en dichas instituciones muchos programas están en entredicho y ya se registran disminución en matriculados y deserción estudiantil sobre todo en los que inician o están en los primeros años de formación. Hasta el momento, el Icetex no ha modificado su política tanto para la adjudicación como para el pago de créditos otorgados.

Al igual que la inmensa mayoría de la población, los estudiantes cuestionan al Gobierno Nacional por haber priorizado los beneficios económicos para el sector bancario y financiero durante la crisis; adicionalmente, aluden a que los principales rubros de la nación (pago de deuda y defensa) podrían ser destinados para educación e investigación, con los $695.000 millones de pesos que Iván Duque quiere aumentarle al presupuesto de Defensa del próximo año, se podría pagar la Matrícula Cero de 623.000 estudiantes de universidades públicas del país que cuesta $700.000 millones. La viabilidad de la matrícula cero estaría pues al alcance de un rediseño presupuestal del Estado, pero no hay certeza sobre la intención de que el gobierno quiera invertir más en educación y menos en la guerra.

Así como a los sectores humildes de nuestro país, que en pandemia se han enfrentado al dilema de salir desafiando al contagio en su cotidiano “rebusque o morirse de hambre”, también a las familias y a los estudiantes universitarios, fundamentalmente los que pertenecen a los estratos 2 y 3, les toca enfrentarse a un dilema parecido: “estudiar o dejar de comer”. Esta es la razón de fondo para que el movimiento estudiantil levantara la exigencia de matrícula cero para, al menos, cubrir lo restante de ese 2020 y asegurar la continuidad de sus estudios en 2021. La respuesta del gobierno ha sido ignorar estos reclamos negándose a hablar con los estudiantes; en varias universidades, algunos de los estudiantes decidieron huelgas de hambre, para presionar soluciones a sus demandas.

La universidad pública responde y lo seguirá haciendo por medio de actividades de investigación y extensión a los retos y necesidades provocadas por la pandemia. No solo en el campo de la medicina y la salubridad, sino también en el diseño y desarrollo de equipos y suministros para atender las exigencias de la logística necesaria para atender los efectos del covid19, análisis ambientales y de efectos producidos por el cambio climático, sistemas de bioseguridad, programas de educación, sistemas de información, programas virtuales de capacitación para el trabajo, atención a la población incapacitada, herramientas de distribución y mercadeo de productos agrícolas e industriales y actividades artísticas y recreacionales. Dichas acciones solo se podrán dar con presupuesto adecuado y condiciones de seguridad para que la universidad exista, gratuidad en las matrículas, garantías contractuales para docentes y personal administrativo y coordinación y cooperación en prevención y atención de los estragos de la pandemia.

Para que se puedan satisfacer las demandas de gratuidad educativa, la situación fiscal de Colombia, la estructura del modelo de financiamiento de su educación superior pública y la crisis de la pandemia, el sistema de educación superior debe revisar sus modelos de asignación de recursos, superar las inequidades en su distribución, cambios en la forma de inversión y unificar claramente las fuentes de financiación.

En la situación de pandemia y para garantizar la existencia de las universidades públicas, la exigencia del momento debe ser la gratuidad total, tomando ejemplos como los modelos educativos exitosos de Finlandia, Eslovenia e Islandia, políticas estatales de Alemania, matriculas mínimas en programas de interés nacional en Francia, selección de instituciones en Suecia y experiencias recientes de Uruguay y Argentina, entre otros.

Expectación sobre la agencia Analítica de Datos del Distrito

César Tovar de León 8:15 a.m. Add Comment

Rechazar cualquier tipo de intromisión a la soberanía nacional y advertir que darles este juego a las empresas oligopólicas de tecnología y a la derecha colombiana, debe ser nuestro deber. Igualmente alertar que se puede estar fraguando, bajo las mantas tibias de las tendencias de centro, una entrega de un bien público valioso y un instrumento nuevo para seguir adelantando las privatizaciones.
Por Nelson Ortiz Mora
Ingeniero de Sistemas

Cuando se hace el análisis del acuerdo 761 de 2020 Plan de Desarrollo Económico, social, ambiental y de obras públicas del distrito capital 2020-2024, propuesto por Claudia López, y aprobado por el Concejo de Bogotá, y en especial sobre el artículo 145 con el que se da vía libre a la creación de la Agencia de Analítica de Datos del Distrito (AADD), debemos tener una postura consecuente con el principio de soberanía nacional y una comprensión profunda, de los hechos nacionales e internacionales, que afectan las actividades de ciencia, tecnología e investigación (ACTI) incorporadas en este proyecto.

Para que se dé un desarrollo tecnológico sostenible de un proyecto de esta envergadura, es necesario contar con múltiples variables como decisiones políticas encaminadas a su creación, desarrollo y sostenimiento, aportes económicos a los centros, empresas y entidades encargadas de su desarrollo, políticas concernientes a la interacción entre todos los entes que van a participar, y desde luego un análisis del entorno internacional vigente.

Los desarrollos tecnológicos y la tecnología gracias a su endógena capacidad de crecimiento permiten a los países que las lideran, tomar una posición dominante hacia los que no lo hacen; estos últimos en general no incorporan el apoyo a las ACTI como parte prioritaria de su desarrollo nacional, aumentando la crisis soberana en cada uno de sus Estados.

La creación y la sostenibilidad de la AADD no es ajena a esta realidad. Su alcance final es la creación de Bogotá como una ciudad Smart City[1], pero ello depende de las políticas del gobierno nacional, de sus relaciones con empresas, centros de investigación, universidades y países líderes de tecnología, y esencialmente a su interés en planificar e invertir en empresas de desarrollo tecnológico. Cualquier esfuerzo individual que no considere en esencia estas realidades se verá en el tiempo, torpedeado, empobrecido y con un horizonte nublado.

Como lo expresa el acuerdo, la nueva Agencia tendrá un alcance extenso en funciones. Será la encargada de los procesos inherentes a la analítica de datos[2] como la validación, recolección, integración, almacenamiento, depuración, estandarización, tratamiento, procesamiento, enriquecimiento, visualización y catastro multifinalitario[3] de datos estructurados y no estructurados[4] del Distrito Capital, teniendo que preservar la observancia de los principios y normas de protección de datos personales de conformidad con lo dispuesto en las Leyes 1581 de 2012 y 1712 de 2014[5] y demás normas que regulen esta materia.

Adicionalmente la AADD tendrá a su cargo la integración, articulación, del almacenamiento de datos y la analítica de estos, entre los sectores de la administración distrital, las empresas privadas y la ciudadanía, y se le autoriza para comercializar los servicios de analítica.

La constitución de la AADD será hecha por la Secretaría Distrital de Planeación y la Unidad Administrativa Especial de Catastro Distrital, y la nueva sociedad será liderada por la empresa de Telecomunicaciones de Bogotá S.A. ESP (ETB), para lo cual aprovechará su institucionalidad e infraestructura.

Pero vamos por partes. A puertas de la cuarta revolución industrial Colombia se encuentra en un rezago tecnológico considerable, la miopía, las restricciones presupuestarias y el afán de beneficiar a los capitales de las multinacionales de tecnología siguen siendo entre otras, las causas por la que no hemos mejorado la competitividad del país, no hemos aumentado la productividad pública y privada y seguimos aumentando las diferencias sociales existentes.

En Colombia estamos hasta ahora, desarrollando pilotos para sentar las bases de la implementación de la tecnología 5G, que ayudaría a la implementación y propósito de un proyecto de esta envergadura, sin embargo, como están las cosas estamos destinados a depender de multinacionales tecnológicas para lograr tener acceso a ella. El desarrollo científico nacional colombiano, que aporte nuevas tecnologías aplicadas a la producción es casi inexistente, como lo ha sido el apoyo económico estatal. Prueba de ello son las estadísticas oficiales de inversión en ACTI que reporta el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología en el libro de indicadores 2018. Los indicadores de inversión evidencian que desde el año 2011 hay un incremento en este rubro y muestra como el año 2013 la estadística de inversión fue del 0,75% del PIB, esto debido a la inclusión de recursos de ciencia, tecnología e innovación en el sistema general de regalías. En los siguientes años la estadística comienza a disminuir llegando en 2018 al lamentable e imperceptible 0,67% del PIB.

Una parte importante para el desarrollo, implementación y puesta en funcionamiento de este tipo de proyectos es la interacción entre los entes que participan. En Colombia en 2010 las empresas que trabajaban en conjunto con las universidades y sus centros de investigación sumaban un 5,7% y hoy esa estadística tan solo es de 3,8%; y solo el 2,5% de los investigadores nacionales trabaja en empresas, mientras que el promedio en América Latina es del 22%.

La base para la implementación de todo lo sugerido para la AADD, está en buena parte soportado en el acceso que tengan los habitantes de Bogotá a los servicios de la Internet.

Actualmente y según las estadísticas proporcionadas por el DANE[6], Bogotá tiene 2.514.482 Hogares, el 50% cuenta con computadores portátiles, el 37,9% tiene computadores de escritorio y el 23,7 es poseedor de tabletas (un hogar puede poseer uno o todos los equipos incluidos en el Censo), y de estos hogares con equipos, la conexión a Internet se caracteriza de la siguiente manera, el 75,5% de los hogares tiene Internet, el 67% tiene Internet fijo y el 40,6% tiene internet móvil. Estadísticas que marcan claramente la deficiencia de cobertura. Este tema no es mencionado dentro del acuerdo, y solo conocemos que la AADD será liderada por la ETB, quien tiene programado una inversión para este año por más de 1.2 billones de pesos proyectada para cuatro años ampliando su cobertura de red de fibra óptica al 90 % de las viviendas de Bogotá y el municipio de Soacha. La propuesta tiene como finalidad que en 2020 la fibra óptica de ETB cubra el 75 % de Bogotá y Soacha. Sin embargo, en ningún caso se hace referencia al compromiso de la Alcaldía para que los servicios de la Internet lleguen a toda la población bogotana, a las empresas locales o a las entidades distritales.

En Bogotá, no hay apoyo a centros de investigación, no hay incentivos a las empresas de tecnología, y además dentro del proyecto no se menciona incluir a las universidades y sus centros de Investigación al proyecto.

Otro aspecto para analizar es la protección de los datos, inclusive los sensibles que piensa recolectarse, administrarse y analizarse por parte de la AADD. En la actualidad, ellos están sujetos a los dictámenes establecidos por el país del norte, y el gobierno colombiano postrado a sus designios, está obligado a cumplir lo mandado en la novedad legislativa que impactó negativamente la privacidad de los datos de los ciudadanos del mundo y de las empresas jurídicas.

La aprobación de la Ley Cloud Act. o Ley de la Nube que fue incluida por Trump, y que provocó de forma inmediata oposición de parte de las organizaciones protectoras de los derechos humanos, proporciona un mecanismo para que gobiernos extranjeros, entreguen información de cualquier ciudadano del mundo a los EE.UU., sobre la base de ser una necesidad para la investigación de delitos graves, con ello se tiene acceso al contenido de las comunicaciones de ciudadanos no estadounidenses que utilicen proveedores de tecnología de servicios de almacenamiento de los EE.UU. sin importar si están o no localizados geográficamente en su territorio.

Estas prerrogativas extraterritoriales que la Cloud Act concede a las autoridades estadounidenses, incluso sin necesidad de la intervención de un juez local, choca frontalmente con las disposiciones recogidas en el Reglamento General de Protección de Datos y desde luego afecta la soberanía nacional de todos los países.

De igual manera el Estado colombiano no tardará en aceptar lo ordenado en abril de este año por los EE.UU., y que hace parte de la Ley de Asignaciones de Defensa de 2019, dentro de la cual el Departamento de Estado exigirá una Ruta de Acceso Limpia para todo el tráfico de entrada y salida de redes 5G tanto dentro del país como en el exterior. Esta Ley según esgrime los EE. UU., es un esfuerzo “integral y mundial” para enfrentar la amenaza a largo plazo para la privacidad de la información, la seguridad nacional y los derechos humanos de actores autoritarios malignos como el Partido Comunista de China. Obviamente no se hace mención alguna de las labores realizadas por empresas como Palantir[7], consideradas como la mayor maquinaria de espionaje de Silicon Valley.

No podemos olvidar que desde la época de los 80 la derecha colombiana, modificó el servicio de las telecomunicaciones, uno de los servicios más rentista del Estado, bajo la premisa de que las empresas estatales son insuficientes e insolventes, esto fue el inicio para que se justificara la venta, concesión de activos, desregulación, nuevas formas de contratación, gestión y financiamiento de la operación de cualquier empresa estatal, iniciándose la época de la privatización salvaje y desmedida. Telecom fue una presa de esas modificaciones, y la ETB ha sido fustigada en años anteriores por vendepatrias como el exalcalde Peñaloza quien intentó demostrar a viento y marea, apoyado por los medios de comunicación, que la ETB era inviable técnica y económicamente, meta que fue detenida por la valerosa pelea del Sindicato y el irrestricto apoyo de la población bogotana.

Al NO declararse la AADD como una empresa del estado y conformándola como una entidad por acciones, no hay garantía de preservación del patrimonio público, no se habla en ninguna parte del fortalecimiento de los Centros de Datos de la ETB, ni de la adquisición de las herramientas tecnológicas faltantes.

El entorno internacional descrito y las características nacionales sobre las ACTI, nos pueden estar indicando, que la creación por acciones de este tipo de entidades puede ser el nuevo mecanismo a utilizar para una nueva oleada de privatizaciones.

Rechazar cualquier tipo de intromisión a la soberanía nacional y advertir que darles este juego a las empresas oligopólicas de tecnología y a la derecha colombiana, debe ser nuestro deber. Igualmente alertar que se puede estar fraguando, bajo las mantas tibias de las tendencias de centro, una entrega de un bien público valioso y un instrumento nuevo para seguir adelantando las privatizaciones. 

Notas  

[1] El concepto de Smart City no es nuevo en el mundo, y para el presente artículo me acojo a la definición dada por la Asociación Española de Normalización y Certificación que identifica a una ciudad inteligente o Smart City como la visión holística de una ciudad que aplica las TIC´s para la mejora de la calidad de vida y accesibilidad de sus habitantes, asegurando un desarrollo sostenible económico social y ambiental con mejoras permanentes. El término de “Visión holística” se refiere a una plataforma tecnológica que aglutina, gestiona e interconecta los datos de todos los recursos de la ciudad.
[2] La analítica, es el análisis computacional sistemático de datos o estadísticas. Se utiliza para el descubrimiento, interpretación y comunicación de patrones significativos en los datos. También implica aplicar patrones de datos para una toma de decisiones efectiva.
[3] Catastro Multifinalitario, Territorial o Multipropósito, es una institución a través de la cual el Estado registra y la organiza de manera alfanumérica la propiedad de bienes inmuebles y suelo público; su acervo se compone de censos descriptivos y estadísticos, con el fin de garantizar el derecho de posesión, delimitar la propiedad privada y ejercer fiscalidad sobre ella
[4] Cuando hablamos de datos estructurados nos referimos a la información que se suele encontrar en la mayoría de las bases de datos. Son archivos de tipo texto que se suelen mostrar en filas y columnas con títulos. Son datos que pueden ser ordenados y procesados fácilmente por todas las herramientas de minería de datos. Mientras Los datos no estructurados, generalmente son datos binarios que no tienen estructura interna identificable. Es un conglomerado masivo y desorganizado de varios objetos que no tienen valor hasta que se identifican y almacenan de manera organizada.
[5] http://suin.gov.co/viewDocument.asp?ruta=Leyes/1687091
[6] Boletín Técnico Indicadores básicos de tenencia y uso de Tecnologías de la Información y Comunicación – TIC en hogares y personas de 5 y más años de edad 2018 Bogotá D.C. 29 de agosto de 2019
[7] https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2020-09-30/palantir-silicon-valley-ipo-inteligencia-artificial-peter-thiel_2767711/

A propósito de la alcaldesa Verde

César Tovar de León 8:21 a.m. Add Comment


El serio cuestionamiento de la alcaldesa de Bogotá ante la reanudación de la actividad económica decretada por el presidente Duque, por prematura y apresurada, acentuó su deslinde frente al gobierno uribista. El reciente repudio que la alcaldesa de la capital expresó frente al préstamo del gobierno a Avianca, de tiempo atrás empresa de mayoritario capital extranjero, lo corroboró. Por ello resultó inesperado que, luego de reunirse con voceros del gobierno, la alcaldesa Claudia López abandonara la posición sobre la necesidad de la cuarentena total y la reemplazara por la de aplicar el confinamiento parcial en Bogotá, por localidades y por turnos. En la generalizada resistencia civil contra el régimen uribista que pronto ha de resurgir, para impedir que el proyecto fascista oscurezca del todo el territorio colombiano, sigue viva la expectativa porque la alcaldía de la capital de Colombia se mantenga del lado del Estado de derecho y la democracia.

De la Redacción de LA BAGATELA 

Durante estos dos años de gobierno el país se mantuvo lejos de poder superar la absoluta insuficiencia de su capacidad médico-hospitalaria generada por lustros de privatización de la salud. Ante la pandemia ha sido y sigue siendo dramática en lo concerniente al personal de salud ─en especial respecto de la falta de equipos de bioseguridad y de las pésimas condiciones laborales─, en el gran retraso en los resultados de las pruebas, en el reducido número de las UCI, que acercó al país al borde del colapso del sistema hospitalario a comienzos de julio, en la problemática demora de la llegada de los respiradores del extranjero y en la crítica situación del grueso de hospitales públicos. Carencias tan vitales comprobaron en los hechos, con el enorme costo en vidas y sufrimientos de la población, el carácter antisocial e inhumano del modelo económico que rige en Colombia y que el gobierno Duque sigue aplicando a rajatabla.

El confinamiento, cuarentena o aislamiento social, fundamental medida para refrenar el avance del contagio de modo que pudiera evitarse el rápido colapso del sistema de salud, fue finalmente adoptada por el gobierno Duque, que se resistió a tomarla cuanto pudo y sólo la decidió luego de que varios gobiernos distritales, municipales y departamentales tomaran la iniciativa, jalonados por la alcaldesa de Bogotá. Claro que la negativa de la administración central a proveer de recursos para la subsistencia a los casi 10 millones de trabajadores informales e independientes como a los casi 8 millones a que ascendieron los desempleados durante la pandemia, equivalió en los hechos a un monstruoso saboteo oficial al cumplimiento cabal del confinamiento. Si tal desembolso se hubiera efectuado, con toda seguridad habríase evitado un número considerable de contagios y muertes, impedido incontables padecimientos y podrían haberse salvado muchas vidas. Probablemente no habríamos llegado al deplorable 6º lugar mundial en contagios, ni al 9º en muertes, ni tampoco al primero en la tasa de desempleo en América Latina.

Con todo, aun con esa cuarentena bastante parcial porque mucha gente sin ayuda del Estado estuvo obligada a salir de sus hogares en busca del sustento diario, se logró una relativa ralentización del contagio. Pero el tiempo que pudo ganarse durante su operancia, fue contrarrestado de modo abrupto a partir del 27 de abril cuando el presidente Duque resolvió comenzar el acelerado desmonte del confinamiento al decretar la reapertura de la actividad económica que pronto, mediante otro decreto, se convirtió en masiva y general. Desde entonces, al tiempo que ensanchaba la reanudación de la actividad económica, el gobierno siguió decretando la prolongación de la cuarentena, desportillada con excepciones a granel y cada vez más nominal que real. No debió sorprender que a mediados de julio, con la fuerte expansión del contagio, se dispararan las alarmas sobre un eventual colapso del sistema de salud.

El serio cuestionamiento de la alcaldesa de Bogotá ante la reanudación de la actividad económica decretada por el presidente Duque, por prematura y apresurada, acentuó su deslinde frente al gobierno uribista. El reciente repudio que la alcaldesa de la capital expresó frente al préstamo del gobierno a Avianca, de tiempo atrás empresa de mayoritario capital extranjero, lo corroboró. En la misma línea, anteriormente, se produjo su anuncio sobre la necesidad de implantar una cuarentena total y estricta en la capital si la ocupación de las UCI llegaba a un punto crítico y si el gobierno nacional seguía incumpliendo la entrega de los respiradores a que se había comprometido. El presidente Duque respondió con una negativa rotunda y la ocupación de las UCI sobrepasó el 90 por ciento. Por ello resultó inesperado que, luego de reunirse con voceros del gobierno, la alcaldesa Claudia López abandonara la posición sobre la necesidad de la cuarentena total y la reemplazara por la de aplicar el confinamiento parcial en Bogotá, por localidades y por turnos. Tanto más extraño e inexplicable cuanto que 14 asociaciones médico─científicas y organizaciones médicas gremiales acababan de pronunciarse, en comunicación dirigida tanto al presidente como a la alcaldesa, demandando de modo urgente la cuarentena total.

No menos notable es el desconcierto entre los trabajadores y sectores democráticos por la insatisfactoria y persistente posición de la alcaldía de la capital de no atender los legítimos reclamos relativos a los equipos de seguridad del personal de salud y de mejoramiento de sus condiciones laborales, tan deplorables como similares a las del resto del país. Algo comparable sucede con la actitud de oídos sordos de la administración distrital ─en un terreno de tan vital importancia y tan sensible como la educación─ ante los criterios y demandas de uno de los sectores con tan progresivo desempeño en la lucha democrática como el magisterio. No es mejor el trato dado a las necesidades de la Universidad Distrital pues pese a aprobarse al fin la matrícula cero, ese gasto correrá por cuenta de las mermadas finanzas del claustro público profundizando su preocupante déficit. Tampoco se compagina con las grandes expectativas de avance que suscitó la llegada al segundo cargo en importancia de la nación, la alcaldía de Bogotá, de quien ha sido una de las voces descollantes en la denuncia del paramilitarismo, con el hecho frustrante de que frente a las reivindicaciones de los trabajadores de la Empresa del Acueducto y Alcantarillado esgrima el mismo y viejo esperpento de los gobiernos reaccionarios: el contrapliego patronal. Actitud tanto más preocupante cuanto que forma parte del arsenal de instrumentos con que el gobierno uribista, siempre velando por los intereses de los grandes patronos, ha desatado una ofensiva contra los trabajadores del país incursionando en regresiva reforma por decreto para desterrar el derecho laboral de Colombia. También es verdad que las fuerzas democráticas que respaldaron entusiastas a la actual alcaldesa esperaban frente a las consabidas sanguijuelas de la intermediación privada de la salud, las EPS, una actitud más resuelta y enérgica, de mayor vigilancia y control, más exigente del vital servicio a la población en esta hora crítica de pandemia. Inquietudes y preocupaciones las aquí planteadas, sobre las cuales se espera que no pasen de castaño a oscuro.

La anterior reflexión en nada confunde u oscurece la conclusión central del balance de los dos años de la administración uribista: la responsabilidad por el errático y desastroso manejo de la pandemia recae exclusivamente sobre el gobierno Duque. Este, como adocenado y dócil instrumento de la corriente más regresiva que haya ejercido el poder en nuestro tiempo, ha aplicado sin contemplaciones y con rigor, el despiadado recetario neoliberal enfilado contra las necesidades sociales, la salud y la vida misma de la población colombiana. Ni siquiera la circunstancia más alarmante y trágica de la época, la irrupción de una pandemia universal, pudo mover el ánimo de la plutocracia uribista gobernante para alterar, así fuese de modo excepcional, la rapaz ley de hierro de la distribución de la riqueza nacional ─y particularmente la manejada por el Estado─ para atender de manera relativamente aceptable la emergencia sanitaria del coronavirus. Por el contrario, la peste global que flageló a los colombianos fue convertida en un gran negocio de los superpoderosos y su gobierno.

En la generalizada resistencia civil contra el régimen uribista que pronto ha de resurgir, para impedir que el proyecto fascista oscurezca del todo el territorio colombiano, sigue viva la expectativa porque la alcaldía de la capital de Colombia se mantenga del lado del Estado de derecho y la democracia.

Bogotá, 6 de septiembre de 2020.

Kennedy y Corabastos. Historia de un contagio anunciado

César Tovar de León 5:33 p.m. 3 Comments



Kennedy está rota por la desigualdad que la aqueja antes y peor aún después de la pandemia. Reconozco que si Claudia no fuera la alcaldesa estaríamos en manos de Duque y su pandilla, que si ella no hubiera presionado la cuarentena no podríamos experimentar de alguna manera esta leve tranquilidad por el bajo número de fallecidos, todo eso gracias a su liderazgo, pero en Kennedy nos falló un poco el cálculo y eso, a manera de autocrítica, hay que reconocerlo. Las calles se convertirán nuevamente en el pulso político del momento, la gente aprendió que al gobierno nacional no le importa la vida de la gente y sabe que con hambre no hay virus que valga. Como edil de Kennedy estaré, como hasta ahora, apoyando sus reclamaciones.

Por Milton Peña
Edil de la localidad de Kennedy en Bogotá


La localidad de Kennedy al suroccidente de la capital es una ciudad dentro de la ciudad, con una población superior a un millón doscientas mil personas, equiparable a Barranquilla y más grande que cualquiera de las capitales de departamento del Eje Cafetero. 

Y como si fuera una muñeca matrushka, dentro de esa urbe, se encuentra una mole de 420.000 metros cuadrados que alberga la central de abastecimiento más grande del país, con 57 bodegas, 16 bancos, dos estaciones de servicio, restaurantes y hasta un concesionario de vehículos; este macroproyecto creado en la década del 70 en el siglo pasado, es hoy una fuente de alimentos, trabajo, riqueza, conflictos sociales y por infortunio, en estos días de pandemia, concentración de contagios covid-19. Hablamos de la Corporación de Abastos de Bogotá S.A. (Corabastos).

Hay que reconocer que el covid-19 es nuevo para el mundo, su alta capacidad de letalidad y su fácil contagio son todo un reto para los gobiernos del orbe, eso demuestra que nadie estaba preparado para esta pandemia. El caso de Bogotá es uno de los más difíciles pues acababa de ser arrasada por el peor alcalde de la historia de la ciudad en todos los aspectos, pero hay dos que sin duda en tiempos de esta emergencia sanitaria eran vitales para afrontarla, el desempleo y el sistema público de salud, en especial aquel robusto programa “salud a su hogar” y todas las rutas de atención en servicios básicos sociales fueron desmanteladas por el leñador Peñalosa y nos dejó el mayor indicie de desempleo de los últimos 12 años en Bogotá.

En Kennedy se concentra el 32% del total de desempleados de la ciudad, barrios de las UPZ, Corabastos, Patio Bonito, Gran Britalia, Calandaima y Margaritas, albergan a la población más pobre de nuestro territorio y la que, producto de ese desempleo, debe salir a rebuscarse el pan diario en la calle o de forma informal en la central de Corabastos, allí diariamente llegan 18 mil trabajadores formales, pero cerca de 50 mil trabajadores informales a ganarse el día a día.

 Cuando la pandemia golpeó a Bogotá ante la negativa de Duque de cerrar el aeropuerto, los contagios empezaron a crecer en la zona norte como era de esperarse, allí llegaban los familiares de Europa y otros países que ya padecían el virus, pero este se extendió rápidamente a todo Bogotá, en especial al suroccidente, ya que allí trabajaban los comerciantes de la central que, contagiados por sus familiares o amigos que llegaron del exterior, lo transmitieron a sus trabajadores cercanos en Corabastos. En las primeras mediciones todos los ojos estuvieron concentrados en Usaquén y Suba, solo alguien que conoce como la palma de su mano a Kennedy y Corabastos, atinó a decir algo que parecía una locura en su momento, que Corabastos sería el foco más grande de contagio y que la localidad más golpeada sería Kennedy, que los sectores más contagiados serían precisamente los barrios más pobres de la localidad: fue mi compañero y mentor Francisco Castañeda. Él gritaba a los cuatro vientos que debían tomarse medidas radicales en la Central, que había que hacer un operativo especial para las zonas circunvecinas y tener un programa humanitario robusto para ellos, incluso lleva pidiendo la verdadera descentralización de Corabastos en las plazas de mercado de Bogotá desde el año 2011, y nadie ha querido atender esta solicitud, medida que, debo decir, se está tomando en este momento, cuando ya nadie quiere escuchar y nadie quiere atender por el temor a terminar de perderlo todo.

Yo concuerdo con la alcaldesa Claudia López en las medidas tomadas, pero hoy son tardías. Estamos experimentando un nivel de contagio enorme y en una localidad convulsionada por el hambre. Reconozco que si Claudia no fuera la alcaldesa estaríamos en manos de Duque y su pandilla, que si ella no hubiera presionado la cuarentena no podríamos experimentar de alguna manera esta leve tranquilidad por el bajo número de fallecidos, todo eso gracias a su liderazgo, pero en Kennedy nos falló un poco el cálculo y eso, a manera de autocrítica, hay que reconocerlo.

Las comunidades le han pedido a la Central responsabilidad social no solo en esta época de crisis sanitaria. El impacto que genera la vasta actividad económica de aquel pequeño mundillo, afecta los barrios aledaños y a sus comunidades.

Esa misma responsabilidad se le ha exigido en el manejo de pandemia, han tomado medidas poco exitosas y sí muy controversiales, como el pico y cédula para controlar el ingreso, pero olvidaron distinguir que algunas personas cuyo número de documento coincide con la restricción, son trabajadores esenciales de la cadena de abastecimiento, y aun así se les impide el acceso.

Se intentaron medidas con relación al ingreso de vehículos que tampoco resultaron bien, largas filas de camiones esperando la autorización que terminaron vendiendo sus productos al destajo en las calles y avenidas cercanas, generando desorden y aumentando el riesgo de propagación.

Ha habido reuniones dentro de la Corporación, en ellas participa el Ministerio de Agricultura, la Alcaldía Mayor de Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca y los empresarios, estos últimos con un 52,08% de las acciones.



¿En riesgo la cadena de abastecimiento?

Los tenderos de Bogotá se surten en Corabastos, las previsiones de las autoridades sanitarias manifiestan que desde allí se puede estar propagando el virus al resto de la ciudad con las personas que acuden en procura de abastecimiento para sus negocios, lo mismo ocurre con la provisión alimentaria para los hogares. Aun así, es impensable la opción de cerrar la Central, una decisión de tal magnitud pondría en riesgo el abastecimiento de toda la capital de la República y ocasionaría trastornos en la comercialización de los productos cosechados en los departamentos que proveen mercancía alimentaria a Bogotá.

Con la declaratoria de alerta naranja en la localidad de Kennedy y su consecuente confinamiento estricto, se han puesto en marcha nuevas medidas entre las que se destacan la reducción del aforo, así como el pico y puesto, aceptado sin mayores traumatismos por los comerciantes, garantizando un distanciamiento preventivo realmente efectivo. Lo anterior sumado a la sensibilización que se hace a diario con todos los habitantes de este territorio, se espera que haga realidad la disminución significativa en el número de contagios de esta enorme y pujante localidad.

La crisis dejó al desnudo, entre otras, la realidad social, laboral, ambiental, y económica de las ciudadanías. Kennedy no ha sido la excepción, no solo padece la pandemia, sino también una pésima calidad del aíre, producto de la falta de árboles y se hace más necesario la conservación del Bosque Bavaria y sus humedales, también la violencia producto de la desigualdad social que se incrementará producto de la pérdida de miles de empleos más. En fin, Kennedy está rota por la desigualdad que la aqueja antes y peor aún después de la pandemia, lucha porque el dinero no se le siga entregando a los bancos y se genere una renta básica ya, y la lucha que vendrá por mantener la precaria democracia y las justas reivindicaciones de los trabajadores y de las comunidades, serán el pan de cada día de ahora en adelante. Las calles se convertirán nuevamente en el pulso político del momento, la gente aprendió que al gobierno nacional no le importa la vida de la gente y sabe que con hambre no hay virus que valga. Como edil de Kennedy estaré, como hasta ahora, apoyando sus reclamaciones.


Reunión del Comité Central del PTC

César Tovar de León 12:26 p.m. Add Comment


El 9 y 10 de septiembre sesionó en Bogotá el Comité Central del Partido del Trabajo de Colombia con la presencia de voceros de 19 regionales y 7 frentes nacionales. En un ambiente de suprema camaradería se escuchó el informe del Comité Ejecutivo Central a cargo del secretario general Marcelo Torres y los respectivos informes regionales y de los frentes. Con una importante discusión se pudo precisar un esclarecedor análisis de la situación política nacional e internacional.

Especial dedicación se le dio a la forma como el PTC participará en la próxima campaña electoral a Senado y Cámara de Representantes en el marco de la elección presidencial y se reforzó el criterio planteado por nuestro Partido de impulsar una enorme coalición de las fuerzas de la democracia, particularmente en torno a la defensa de los acuerdos de paz y contra la coalición de la ultraderecha encabezada por Uribe y Vargas Lleras. La reunión también se detuvo en precisar el apoyo de nuestro Partido a las luchas obreras y populares contra las medidas neoliberales del gobierno Santos.

Una conclusión decisiva del pleno consistió en llamar a la militancia y a los amigos del PTC a desarrollar una campaña electoral que fortalezca el espíritu combativo y la capacidad de lucha de esta fuerza política para reforzar la ligazón con las masas y reivindicar nuestra historia cargada de servicio al pueblo y a la revolución.