NECESARIAS CONSIDERACIONES FRENTE A UN DESAFORTUNADO ANUNCIO

16:45



Por Marcelo Torres

No es buena noticia el anuncio del retorno a la lucha armada por un sector de la dirigencia de las Farc que había aprobado los acuerdos de paz.  Quiéranlo o no, y en eso reside su gravedad, lleva agua al molino de los enemigos de la paz de Colombia.

Nunca insistiremos lo suficiente en denunciar la perversa estrategia de engaño y tergiversación del gobierno Uribe-Duque sobre los acuerdos de paz y su implementación, que encubre su saboteo calculado y sistemático a ambos, así como la cruzada contra la JEP y la matanza de líderes sociales y exintegrantes de las Farc acogidos a dichos acuerdos ─que ya reviste proporciones de exterminio─ ante la completa e injustificable desprotección oficial. Pero por más que indigne la repudiada estrategia oficial, el anuncio del retorno a las armas abona el terreno del uribismo gobernante en su intento de convencer a una opinión pública confundida y timorata de que se requiere una política de tierra arrasada frente a todo asomo democrático y progresista.      
No puede apoyarse la decisión de quienes anuncian volver a empuñar las armas; en cambio, debemos renovar el respaldo a quienes se mantienen en la observancia de los acuerdos de paz. A más de reiterar que la acción armada no convoca hoy al pueblo pues no tiene éste disposición de ánimo alguno para tal forma de lucha, amén de que contribuye a arrojar material inflamable a la hoguera de la violencia que los adversarios de la paz quieren generalizar, ha de insistirse en la principal responsabilidad que tiene el gobierno por su ostensible incumplimiento de los acuerdos pactados.

La prueba más fehaciente del ánimo guerrerista que el uribismo dicta al gobierno se concreta en que las denuncias sobre la decisión de revivir la práctica siniestra de los falsos positivos vienen siendo corroboradas por declaraciones de miembros de las Fuerzas Militares, que incluyen las de oficiales de alto rango. No en vano se ha hecho pública la existencia de una corriente de oficiales de máxima graduación, de carácter democrática y por ello espiada y perseguida por el alto gobierno, que defienden la paz y demandan la implementación de sus acuerdos y merecedores, por tanto, del respaldo de todos los colombianos.

La ultraderecha festeja el deplorable suceso del errático anuncio porque considera que facilita su propaganda y espera que favorezca sus resultados en estas elecciones. Aspira a contrarrestar con ello las trascendentes revelaciones sobre el conflicto que puedan aflorar en los tribunales, como también los paros y movilizaciones de protestas que hoy enfrentan la médula neoliberal del gobierno.

Las expresiones de la democracia colombiana, nunca deben prosternarse por las invectivas de las más retrógradas fuerzas que gobiernan el país, ante los momentáneos tropiezos de la defensa de la paz. Con dedicación y ahínco insistiremos en su ruta salvadora. Y contribuiremos a que Colombia conozca por fin toda la verdad.     

Bogotá, 29 de agosto de 2019

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3 comentarios

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30 de agosto de 2019 a las 05:50 delete

No se salvan tampoco los farianos que reivindican su magno equivoco táctico y que tanto le ha costado al país y a su futuro. Marcan otra vez la acción fallida del foquismo.

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30 de agosto de 2019 a las 10:49 delete

No acostumbro a responder este tipo de panfletos poco objetivos debido a su marcada orientación y parcialidad, pero me incomoda que me manden este tipo de cartillas rojitas con amarillo de corte anacrónica para debatir sobre mi posición política y personal a mi correo electrónico personal para hacerme ver su supuesta realidad. Pero haré una excepción esta vez a costa de mi tranquilidad y paz personal.

Todo parece ser culpa de Uribe, quizá el nacimiento de este tipo de personas (súper centradas) también es culpa de Uribe. No son capaces de aceptar sus propios errores, sino que buscan siempre justificar sus vidas y pensamientos siempre contrarios a cualquier persona que piense diferente. Seguro soy, según ustedes "una víctima del imperialismo norteamericano" o un pelele que no conoce de historia o del prontuario de Uribe y sus secuaces, o tal vez soy, de los que ustedes consideran ignorantes entre otras cosas y quizá un paraco o algo semejante, pero tristeza da la actitud de muchos eruditos que tienen la mala costumbre de culpar a otros de sus propios errores, muchos que acaban hasta con sus hogares aún diciendo que no es su culpa sino de otros y se juntan con otra camarada que si les comprende sus ideologías políticas y su vida diaria.

Ese señor Uribe no será un santo, pero, ¿como ustedes le suben el ego a alguien que sin ser omnipresente, omnipotente y más está siempre detrás de todo lo que a ustedes les parece malo?...

Me asombra el discurso de los eruditos e ilustrados, pero también su propia incoherencia al actuar igual o peor que los que ustedes mismos critican.
“Maldito sea el soldado que apunta su arma contra su pueblo” esa supongo deben saber de quien es, pero yo les digo:
El discurso del académico no es suficiente cuando su actuar no es coherente con su académica.

Dejen de culpar siempre al mismo y empiecen a asumir sus propios errores.

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