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Un recorrido por las doctrinas económicas en los tiempos del covid-19 (parte I)

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Un recorrido por las diversas teorías económicas, desde los clásicos hasta el surgimiento del neoliberalismo. Ante la crisis mundial por el covid-19 se considera conveniente darles una mirada a dichas doctrinas desde una perspectiva histórica y ver si esta pandemia nos deja lecciones para no caer en una inacción que haga que las medidas que se han tomado por causa de ella se diluyan ocultando la necesidad de dejar atrás políticas vetustas que han chocado contra las realidades que se ven todos los días, no sólo en Colombia sino en todo el mundo. Hoy publicamos la primera parte.
Por Diego Escobar
Economista y matemático

Muchos se preguntan hoy si cuando se logre superar la pandemia o al menos aminorarla sustancialmente, la pospandemia nos llevará a plantear un manejo de la economía en forma diferente a lo que se ha venido pregonando y aplicando hasta hace ya un tiempo. Por ello se considera conveniente darles una mirada a las doctrinas económicas desde una perspectiva histórica y ver si esta pandemia nos deja lecciones para no caer en una inacción que haga que las medidas que se han tomado por causa de la pandemia se diluyan ocultando la necesidad de dejar atrás políticas vetustas que han chocado contra las realidades que se ven todos los días y no sólo en Colombia sino en todo el mundo. 

La economía clásica, la economía marxista y la neoclásica 

Los clásicos como Smith, Malthus y Ricardo[1] se preguntaron por el origen de la riqueza, el crecimiento y su distribución en un sistema de producción capitalista. Según Smith, los individuos sirven a los intereses colectivos precisamente porque se guían por sus propios intereses. Para Smith, el “laissez-faire” fue un programa para la abolición de las leyes que limitan el mercado, es decir la economía sin la intervención del Estado. 

Ricardo plantea que es el trabajo el origen de la riqueza, establece por primera vez la ley del rendimiento marginal decreciente de la tierra pues una clase parasitaria (los rentistas) absorben parte de la riqueza creada y sólo habrá equilibrio cuando estos beneficios desaparezcan. 

Marx[2] toma el desarrollo de Ricardo sobre el valor donde se establece claramente que es el trabajo la fuente de la riqueza (más concretamente la plusvalía que, dicho en forma simple, es el valor del trabajo del cual se apropia el dueño de los medios de producción). Pero precisamente es el marxismo
que conlleva una serie de implicaciones políticas (radicales según algunos), a que se desarrollen y se enfaticen otras escuelas de pensamiento desviando la atención de lo planteado por los clásicos. 

Para estas nuevas escuelas lo que importa es la asignación de recursos, y el trabajo lo convierten en uno de los factores de producción igualándolo a otros como el capital o la tierra. Es el reino de la escuela marginalista encabezada por Marshall, Jevons y Menger, ampliada por la teoría del equilibrio general de Walras y complementada por la Escuela Austríaca, con Mises y Hajek. Esta se va lanza en ristre contra el empirismo, adoptando el principio de falsedad con el cual se descalifica una teoría como científica si no puede probarse que es falsa. 

Además, para esa escuela la formación de precios no es función del trabajo incorporado en su producción sino es función de la intensidad de las preferencias subjetivas del consumidor. La utilidad marginal determina la demanda y el costo marginal la oferta. Los costos de producción no se determinan por las condiciones físicas de la producción sino como una utilidad no realizada. Es el manejo del dinero o política monetaria la que en últimas define el nivel de producción y la cantidad de empleo. 

Este enfoque es la fundamentación de la macroeconomía por medio de la microeconomía. Las decisiones son de tipo individual, aparece el “hombre económico” como representante de todo el sistema económico. Las decisiones a nivel macro se rigen por la ley de Say que establece como axioma que la oferta crea su propia demanda y que por lo tanto a nivel macro todo está en equilibrio. El culmen es el subastador (auctioneer) de Walras que reemplaza la “mano invisible” que hace que todos los mercados, incluyendo el mercado laboral, estén en equilibrio y se esté o se llegue siempre a una situación de pleno empleo. 

Nótese el énfasis, en todo lo expuesto, que se le da
inclusive hasta hoy al mercado. Es este que solito regula todo. Siempre hay una situación de equilibrio (incluido el mercado laboral donde sólo existe el desempleo voluntario o el que llaman friccional (cuando, por ejemplo, hay desempleados por causa de la rotación). Como todo está en equilibrio, el Estado no tiene ningún papel que jugar. Si acaso le permiten que actúe como regulador. 

El surgimiento de la economía keynesiana 

Pero ¿qué sucede? Después de la primera guerra mundial, en los años 1929 a 1933 aparece a nivel mundial la Gran Crisis. Decenas de quiebras, una inflación galopante, un desempleo jamás visto y las doctrinas no tienen respuestas que expliquen lo que pasó. Tuvo que venir Keynes al rescate, un liberal formado en Cambridge en la escuela marginalista de uno de sus tutores, Marshall. En su Teoría General[3] del año 1936 destruye la ley de Say, plantea que los mercados no están siempre en equilibrio y sobre todo el mercado laboral que contiene un empleo involuntario. Keynes en la Inglaterra de aquellos tiempos no era laborista, pertenecía al partido liberal y puso sobre el tapete la discusión del papel del Estado. Su Teoría General era para salvar el sistema capitalista. Afirma categóricamente la necesidad de la intervención del Estado para hacer crecer la demanda agregada y eliminar el desempleo para restituir el equilibrio. 

Como la intervención del Estado tenía un cierto tufo de planificación y ya se había dado la revolución socialista en 1917 en Rusia, había que trancar esa tendencia y aparece un personaje como Hajek que se embarca en una profunda controversia con Keynes pero teniendo siempre en mente y en la mira evitar a toda costo que se contemplara aun mínimamente al Estado como un actor principal. Se establece la necesidad de desreglamentar, de privatizar, de disminuir programas contra el desempleo, de eliminar subsidios –en particular en el sector inmobiliario– reducir los gastos en seguridad social y limitar el poder sindical (Fundamentos de la libertad[4]). Hajek es la raíz del monetarismo que a su vez es la raíz del neoliberalismo y el Consenso de Washington. Dado el garratozo que recibió la escuela neoclásica, se fundó por iniciativa de Hajek la sociedad que vino a llamarse ‘Mont Pèlerin’[5] donde concurrieron personajes como Hajek, Von Mises, Robbins, Popper, Friedman y Stigler, entre otros. 

El keynesianismo fue la política económica predominante después de la Segunda Guerra Mundial en todo el hemisferio occidental. Se desarrolla en los países nórdicos y en parte en Gran Bretaña la Economía del Bienestar que se enfoca en el bienestar de la gente desarrollando sistemas de salud, educación y seguridad social amplios. Gran Bretaña abandona este enfoque con Margaret Thatcher y en los países nórdicos se pierde el impulso. 

El resurgimiento de la economía neoclásica (neoliberal) 

Pero ¿qué pasó? Todas esas escuelas de pensamiento económico que estaban al acecho de que fracasara la intervención del Estado en la economía, que se interviniera el mercado, se encontraron con que en los años 80 del siglo pasado ocurrió a nivel general un fenómeno donde se presenta un estancamiento de la producción y el crecimiento y en forma simultánea altas tasas de inflación. Fue un boccato di cardinale para la guerra contra el keynesianismo y su política de intervención del Estado que fueron arrojados al baúl de los recuerdos. 

Se desvirtúa la teoría que sustenta la curva de Phillips (relación inversa entre desempleo e inflación) que ya no vale y, por lo tanto, no hay razón para bajar el desempleo por medio de admitir cierto grado de inflación. El monetarismo de la Escuela de Chicago entra a predominar con su tesis de que sólo la política monetaria es la que define todo. Por lo tanto, vuelve a ser el mercado el que lleva a un equilibrio y naturalmente no hay papel para la política económica del Estado. 

Se define una “tasa natural del interés” que para esta escuela es el precio relativo de los bienes presentes y futuros. Si en la realidad la tasa está por encima de “la natural” hay exceso de oferta de bienes y exceso de demanda de dinero. Si está por debajo hay exceso de demanda de bienes y exceso de oferta de dinero. En el primer caso los precios suben y en el segundo bajan. Todo el cuento es entonces que no haya desviaciones. Con este sustento la política fiscal queda reducida a su mínima expresión y, claro, no intervención del Estado en la economía. 

Ahora bien, quizás lo que mejor caracteriza la época es el llamado Consenso de Washington. Se establecen las siguientes pautas: 

1.    Disciplina fiscal

2.    2. Eliminar subsidios y direccionamiento para educación, salud e infraestructura, preferiblemente privada.

3.    Evitar déficit con respecto al PIB

4.    Manejo de la tasa de interés

5.    Reforma fiscal

6.    Desregulación financiera y de los mercados

7.    Tipo de cambio competitivo

8.    Liberalización del Comercio Exterior y de la Inversión Extranjera

9.    Privatización de las empresas públicas

10. Garantía de derechos de propiedad

Es la globalización de las finanzas y es el capital financiero el que dictamina el rumbo de la economía. 

Y ahora ¿qué pasó? Se vino la crisis financiera de 2008 que se origina en gran medida por la quiebra e Lehmann&Brothers (burbuja inmobiliaria) y ¿quién acude al rescate ahora? ¡El Estado! Se ven forzados a introducir de nuevo regulaciones en el mercado financiero y de bienes. 

Se supera lentamente la crisis por medio de préstamos del tesoro americano a los bancos, pero ahora la pregunta es ¿quién pasa a batear? ¿De nuevo el keynesianismo? ¡No todavía! Se arma lo que se conoce como ‘Nuevo Consenso’ que conlleva:

1.    Existencia de niveles “naturales” para el producto y la tasa de interés.

2.    La introducción de rigideces e imperfecciones se manejan microeconómicamente fundamentadas con Expectativas Racionales

3.    Análisis de corto plazo son desviaciones entre variable actuales y las “naturales”

4.    Impuestos bajos para crear empleo

5.    Ahorro en el gasto público

Se llega entonces a un carácter contracíclico de la política monetaria que predomina sobre la fiscal y a estabilizar la inflación alrededor de sus metas. El producto real alrededor del producto “natural”. 

En el entretiempo, más o menos a comienzos de los años 90 entra en furor el Consenso y en nuestro país se produce a nivel de la economía lo que se conoció como la Apertura. El análisis sobre el efecto de esta concepción privatizadora y antiintervencionista se presenta en la próxima edición de La Bagatela. 

Notas

[1] Smith A. Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones (1776). Fondo de Cultura Económica 1997.;Malthus T.R. Essay on the Principles of Population (1798);Ricardo D. Principios de Economía Política y Tributación (1817).Ediciones Orbis,1985;

[2] Marx C. Das Kapital, Dietz Verlag 1974. Tomo 23 de Mega.

[3]Keynes J.M.: The General Theory of Employment, Interest and Money (1936). Edición de la Royal Economic Society de 1973.

[4] HajeK von F. A. Los Fundamentos de la libertad, 1960. En: https://www.academia.edu/38030131/Los_Fundamentos_de_la_Libertad_-_Friedrich_A_Hayek.

[5] https://en.wikipedia.org/wiki/Mont_Pelerin_Society y Wapshott N., Keynes Hayek, The Clash that defined Modern Economics, Norton,2011.

La extinción de las especies: perturbación humana

César Tovar de León 2:43 p.m. Add Comment

Todas las especies de flora y fauna reciben energía solar y generan energía que contribuye a su equilibrio y equilibrio global y universal. Pero el devastador modelo de monopolio productivo de los ecosistemas molesta el equilibrio ecológico del planeta. Daña el sistema inmunológico de los seres humanos que inhalamos el aire contaminado, bebemos agua no potable, consumimos alimentos fumigados hasta 20 veces durante su período vegetativo. Queda poco tiempo para reducir drásticamente el 45 % de las emisiones de carbono y gases equivalentes hacia 2030 y para entender que vivimos gracias a las especies animales y plantas y su generación incesante de energía para perpetuar la vida.

Por Oscar Rivera Luna
Ingeniero agrónomo UNAL, Investigador y estudioso del Cambio Climático
Parte I.
Hace 30,000 años los humanos comenzaron a poblar y transformar la tierra, como una especie ′′ inteligente
El Sol, la pequeña estrella que nos ilumina, genera luz, calor y energía para la vida humana, animal y vegetal en la Tierra. El crecimiento de los seres vivos, el follaje y la estructura molecular de las plantas en varios ecosistemas. Su energía ligera se transforma en química en forma de glucosa del agua y dióxido de carbono. Las moléculas de azúcar son combustible orgánico para las células en la fotosíntesis que convierte las flores en fruta, libera oxígeno, y crea el tejido ecológico de selvas, manglares, taigas, tundras y bosques. Los arrecifes de coral florecen llenos de vida adornados por criaturas graciosas cubiertas con armadura brillante. Escuelas brillantes de peces se mueven al unísono. Los manglares crecen en aguas superficiales salobres y albergan muchas formas de vida; peces, crustáceos y moluscos. Los bosques tropicales son la explosión energética más grande generada por las acciones e interacciones de plantas con insectos, aves, serpientes, mamíferos, batracos y reptiles, obedeciendo su secuencia genética de información y las leyes de la naturaleza. La menor biodiversidad en los bosques boreales y australes genera menos energía, pero su biomasa total regula el carbono en la atmósfera del planeta, el ciclo del agua, las precipitaciones y los flujos fluviales. Todas las especies de flora y fauna reciben energía solar y generan energía que contribuye a su equilibrio y equilibrio global y universal. Pero el devastador modelo de monopolio productivo de los ecosistemas molesta el equilibrio ecológico del planeta. Daña el sistema inmunológico de los seres humanos que inhalamos el aire contaminado, bebemos agua no potable, consumimos alimentos fumigados hasta 20 veces durante su período vegetativo.
Hace apenas 30.000 años, los humanos comenzaron a poblarse y transformar la Tierra y en los últimos 200 años tuvo lugar la revolución industrial, lo que trajo enormes avances y gran desarrollo de fuerzas productivas. Agricultura mecanizada, la máquina de vapor, luego coches, aviones, submarinos, el viaje a la Luna, armas nucleares para la destrucción masiva y la conquista de Marte y el universo. Todo sucedió en unos momentos de infinito tiempo. Su progreso se centró en preocuparse por no importarle nada de destruir bosques tropicales, arrecifes de coral, manglares, taigas, tundras y bosques, y estamos viendo el doloroso y mortal resultado de la pandemia. Causamos caos en la dialéctica global; el baile de la flora y la fauna especie. Envenenamos las aguas de los ríos cristalinos y el surgimiento de bocachicos. Corrientes marinas con derrames de petróleo y la atmósfera compuesta por oxígeno y nitrógeno con excesos de carbono, metano, óxidos nitrosos. Envenenamos las aguas marinas y estamos aniquilando las abejas al ritmo del mercado agroquímico. Acertamos elefantes capaces de comunicarse a cincuenta kilómetros de distancia, para hacer bolas de billar con sus colmillos. Las beluga cantando ballenas y sus dulces melodías, los tiernos koalas de Australia B. Los albatros de medio camino mueren llenos de plástico, arrancamos las aletas de los tiburones inspectores sanitarios en aguas salinas. Masacramos a hermosos tigres de Bengala en sus refugios mojados a los pies del Himalaya. El salmón que da cuenta de su épico de por vida en plena madurez, recordando sus cunas y volviendo al lugar exacto donde nacieron entre los glaciares helados y sus lagunas que reflejan la espléndida naturaleza de las coníferas verdes, las nevadas y los acantilados de hielo áspero.
El jefe estadounidense Indian Seattle se dirigió al presidente estadounidense Franklin Pierce en 1855 diciendo: Si nadie puede poseer la frescura del viento o el destello del agua, ¿cómo es posible que pretendas comprarlos? Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente, cada especie de pino brillante, cada rincón arenoso, cada niebla en el bosque oscuro, cada insecto claro y zumbido es sagrado en memoria de mi gente. ¿Qué queda de vida, si el hombre no puede escuchar el hermoso llanto del pájaro nocturno, o los argumentos de las ranas alrededor del lago en medio de la noche? Nada valió la pena, la especie humana aniquiló el bisonte del Oeste Americano, los rinocerontes blancos del norte en África, quiere aniquilar las tunas blancas, perlas y azules con su flota pesquera de 780.000 barcos solo en Indonesia y redes dotadas de energía, devastando el fondo marino. Gorilas de la niebla en las montañas de Virunga y gorilas de las llanuras que llevan el mortal virus hemorrágico ébola.
Culpamos a los murciélagos, pangolín, y las ciudades como embalses de virus mutantes. No entendemos que los animales de diferentes especies son portadores de virus mutantes, su secuencia genómica y bacterias resistentes a la penicilina. Sin ningún peligro para los seres humanos, si conservamos el orden natural. Menos entendemos los graves impactos causados por la destrucción de la quema, tala, venenos y la captura de animales para someterlos a la esclavitud de circos. Matar animales puede liberar virus interrumpiendo el equilibrio del ecosistema, sangrando la Tierra, interacciones entre especies vivas de flora y fauna desaparecen, las energías vitales se extinguen. Mercenarios sin alma queman bosques, selvas y destruyen la vida de las comunidades indígenas, silenciando su conocimiento ancestral, refugiados en lugares remotos de belleza excepcional, donde ante la mente y la cruel y destructiva mano del hombre no habían llegado. La proliferación de virus mutantes es el resultado lógico de la agresión humana, la quema y la tala de árboles.
Existe la ley de la contradicción universal; entre las acciones y la naturaleza reacción.

Una especie de venganza de la naturaleza que acaba de comenzar y será más dolorosa ya que las emisiones dañan los mecanismos de la biosfera y envenenamos la atmósfera, los mares y la tierra en beneficio de los bancos y el mercado global y, por lo tanto, nuestro ya débil sistema inmunológico será más vulnerable al ataque de gérmenes. Pero aún podemos cambiar el curso de la historia y escribir otro de equilibrio, justicia y libertad.
Biología molecular que tiene como objetivo estudiar los procesos de vivir desde un punto de vista molecular. Ácidos núcleicos y el más ampliamente utilizado es el ácido desoxirribonucleico o el ADN, el componente de genes que llevan características esenciales de personas, animales y plantas. El estudio de la estructura, función y composición de las moléculas.
Parte II. La proliferación de virus, bacterias y plagas se debe a disturbios humanos
En el universo infinito y en su pequeña partícula de la Tierra, todo está relacionado; el orgánico viviente y el inorgánico. El agua inorgánica es la esencia de la vida orgánica. De la descomposición de la materia emergen nuevas formas de vida. La biótica se asocia con el abiótico. La ley de la gravedad universal es simple, porque a cada acción corresponde una reacción. La crisis biológica del covid-19 es una demostración palpable de la incapacidad del ser humano inteligente, sólo está empeñada en atesorar la riqueza. No descifra los secretos de la vida, no está interesado en la contaminación del aire respirable, ni en el agua para el consumo y el suelo productor de frutas. Tampoco apreciamos la danza de la especie de todas sus moléculas tejiendo vida y regulando el clima. Gracias a las abejas y ocho millones de especies de fauna funcionan los ecosistemas. La ecología es un intento de coordinar todas las ciencias de la vida en beneficio de la sociedad. Pero es considerado una ciencia preocupante y subversiva por aquellos que pisotean el equilibrio natural y buscan aprovechar los servicios de la naturaleza de manera vandálica, pero la naturaleza se resiste liberando gérmenes.
Las selvas tropicales tienen la mayor biodiversidad genética en pleno equilibrio y la mayor producción de energía en kilocalorías por metro cuadrado y año, según Eugene Odum, maestro del agua y el suelo. La humedad y el calor permiten un rápido crecimiento y transformación de las especies vegetales, que son el hábitat de las especies animales. Óptimo para el metabolismo celular. La actividad de los depredadores y presas. De la fotosíntesis; con la luz solar abiótica y las hojas verdes de la vegetación vertiginosa, el componente biológico exhala oxígeno, respira Los bosques tropicales del Amazonas, Orinoquia, Chocó Biogeographic, el Darién panameño, la Reserva de la Biosfera Maya, la selva Lacandona del sur de México, Los bosques Congo-Guinea y Zaire. Vietnam, Camboya, Laos, Tailandia, Malasia, Indonesia y Papua Nueva Guinea son los mayores lavabos de carbono del planeta. Fueron elegidos por los propietarios de gran capital para extraer petróleo, para llevar a cabo una quema y matanza de humanos y animales, para robar cobalto, oro, diamantes, niobio... La investigación ecológica y los estudios moleculares demostraron que el animal venenoso más temido en especies de los bosques, serpientes y batraquios son una constelación de genes y moléculas útiles en la medicina molecular y el equilibrio de los ecosistemas. En las selvas de Colombia, Chocó y el pueblo amazónico sufren de olvido absoluto, la salud pública no existe en hospitales que operan en el abandono sin camas. El hambre aniquila niños, no hay agua potable. La locomotora minera ha atropellado a los pobres, contamina los ríos con cianuro y mercurio y destruye la armonía de la especie.
Sucedió en 2002 con el coronavirus Sars-CoV, que encontró su embalse natural en murciélagos, y luego se trasladó a las colinas un mamífero carnívoro consumido en restaurantes de China. Calentamiento global, explotación de recursos naturales en bosques tropicales, bosques de manglares y pesquerías, causa fragmentación ambiental. Los cambios en la biosfera favorecen la aparición de zoonosis de la alteración de los ambientes naturales e interacciones entre animales salvajes y domésticos y poblaciones humanas. El tráfico internacional de fauna silvestre, la migración humana favorece la difusión de patógenos zoonóticos en todo el planeta que sufren degradación de muchos hábitats de vida silvestre, afectando su diversidad y contribuyendo a la difusión de las zoonosis. Como la enfermedad de Chagas transmitida por bichos infectados, el roedor transmitió Hantavirus, la rabia, la enfermedad viral que afecta al sistema nervioso central, los gusanos de los peces y la vibriosis bacteriana marina común en aguas salinas costeras. Hay muchas zoonosis; salmonelosis, brucelosis y ántrax en diferentes ambientes mundiales de vida silvestre.
La rebelión del virus mutante es el resultado lógico de disturbios humanos
Envenenamos la atmósfera y sufrimos de asma, dificultades respiratorias agudas, cáncer de pulmón y leucemia linfoblástica. Partículas contaminantes; pM10, pM2.5, carbono, metano, ozono, óxidos nitrosos debilitan el sistema inmunológico. Envenenamos las aguas corrientes y sufrimos de salmonelosis, cólera, diarrea, gastroenteritis. Envenenamos alimentos con fósforo, clorados, carbamatos, sistémicos y herbicidas y sufrimos acumulación letal en el hígado. Destruimos las selvas tropicales, la mayor concentración de la biodiversidad genética en el planeta tierra en equilibrio, y liberamos moléculas que transportan virus. Todas las especies animales y plantas viven, crecen, procrean y producen oxígeno, frutas y bienes en armonía y equilibrio. Pero la especie humana ataca con su modelo destructivo e irracional, matando y amenazando a todas las especies, aniquilando sus acciones e interacciones y extinguiendo la energía vital de los ecosistemas. Para continuar con el modelo económico de fractura hidráulica, para cruzar los bosques con carreteras de cuatro carriles, para extraer oro del páramo Santurbán y otras fábricas de agua, para llenar pantanos y humedales, para quemar cultivos, para desviar ríos de su curso, Verter aguas residuales en fuentes de agua superficiales, es un suicidio. Condenar a los seres vivos a un mayor sufrimiento. Queda poco tiempo para reducir drásticamente el 45 % de las emisiones de carbono y gases equivalentes hacia 2030 y para entender que vivimos gracias a las especies animales y plantas y su generación incesante de energía para perpetuar la vida. Conducido por una estrella que es una fuente inconmensurable de energía desde 151 millones de kilómetros.

Algunas reflexiones respecto a las perspectivas ideológicas de la izquierda, en el azaroso marco del presente global (parte 1).

César Tovar de León 2:43 p.m. Add Comment



En medio de la coyuntura actual es una tarea inaplazable propiciar un gran debate ideológico dentro de la izquierda. Como decía hace poco Gustavo Petro, en una de las “Charlas en Cuarentena” del PTC, hay que planificar y ambientar desde ya el panorama para 2022. La cascada de desaciertos de este gobierno, y la crítica permanente a su accionar, no pueden apartar de nuestra vista la idea de la consolidación ideológica de nuevas perspectivas, de la reflexión sobre las raíces del partido, y el estudio de las realidades y posibles panoramas. Marcelo Torres, en un texto muy interesante, advertía hace poco de los peligros de la coyuntura actual, como un espacio de cambio radical, o de autoritarismo desembocado; proponiendo la consolidación de un Frente.

Por Esteban Morales
Magíster en Historia
En medio de la coyuntura actual es una tarea inaplazable propiciar un gran debate ideológico dentro de la izquierda. Como decía hace poco Gustavo Petro, en una de las “Charlas en Cuarentena” del PTC, hay que planificar y ambientar desde ya el panorama para 2022. Es muy importante conquistar el Congreso, la Presidencia, y determinar el papel del PTC en esa configuración y plan político macro. Es indudable que el partido ha dado declaraciones y múltiples análisis coyunturales de actualidad, sin embargo, se hace necesario un debate intenso, con argumentos y de manera crítica, para determinar el rumbo ideológico-político, más allá de la actualidad duquista (desastrosa), y con miras al futuro de Colombia. La cascada de desaciertos de este gobierno, y la crítica permanente a su accionar, no pueden apartar de nuestra vista la idea de la consolidación ideológica de nuevas perspectivas, de la reflexión sobre las raíces del partido, y el estudio de las realidades y posibles panoramas. Marcelo Torres, en un texto muy interesante, advertía hace poco de los peligros de la coyuntura actual, como un espacio de cambio radical, o de autoritarismo desembocado; proponiendo la consolidación de un Frente, con participación de una burguesía nacional, junto a muchos otros sectores democráticos, para llevar a cabo una férrea oposición al uribismo; así como una reivindicación del pensamiento de Francisco Mosquera, un rechazo del intervencionismo estadounidense, una defensa de la autodeterminación del país, del fortalecimiento y fomento del sector agropecuario, y de la ampliación y consolidación de una dinámica economía estatal, o en torno al Estado, que les dé a algunos sectores estratégicos, una visión no enmarcada en la ganancia, sino en el bienestar[1].
A continuación, dejaré a consideración algunos elementos importantes que pueden ser un inicio para la discusión permanente en este campo. Las reflexiones que siguen se hacen con base en la reciente lectura de múltiples y variados artículos donde se discute el porvenir de la humanidad, con la idea de ver puntos de contacto con los planteamientos del partido, con la idea de buscar coordenadas y puntos de vista que nos permitan articular y fortalecer la parte ideológica, que ya Marcelo esbozaba en el artículo arriba mencionado.
I. Retomar la capacidad de soñar
En un artículo bastante interesante, Alejandro Galliano nos brinda un abrebocas de su recientemente aparecido texto: ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no? (Siglo XXI editores, 2020). Allí, Galliano muestra las construcciones utópicas del capitalismo como supuestas formas de evasión de la realidad alienante y precaria del neoliberalismo. Para el autor, el problema radica en que decenas de jóvenes “innovadores” se tomaron el derecho de soñar con un supuesto “mejor capitalismo”, mientras la izquierda olvidó su capacidad utópica, propositiva, contentándose con un constante retorno al pasado y una actitud defensiva. El capitalismo acusó a la izquierda de los problemas de las utopías del siglo XX, adquiriendo automáticamente un derecho a soñar mientras anulaba el de ese “otro” espectro político.
“Granjas cooperativas, fábricas recuperadas, comedores comunitarios, centros de estudiantes y otras formas emergentes demostraron creatividad y eficacia para detener o moderar el impacto de políticas impopulares, pero pocas veces estas estrategias lograron avanzar más allá de los grupos directamente involucrados y proyectar un futuro alternativo para el conjunto de la sociedad”[2].
Para Galliano, el problema central radica en que, después de algunas protestas, de algunas marchas callejeras, de algunos días de inconformidad generalizada (como el 21N) o de algunas iniciativas sociales, económicas y comunitarias alternativas, la izquierda queda relegada y hasta fragmentada por diversos mecanismos, el capitalismo sigue prometiendo un promisorio porvenir (que nunca llega a la mayoría), y las fuerzas retardatarias y ultraderechistas se apoderan del descontento y ponen a soñar a las masas desconsoladas por el capitalismo imperante. Lo anterior es un peligro creciente que vemos en todo el mundo, donde reaparece una extrema derecha que coloniza espacios cada vez mayores. La invitación de Galliano es a retomar la tarea de soñar un futuro diferente, y reivindicar nuestro derecho a hacerlo. Si no lo hacemos, alguien más soñará por nosotros, canalizando el descontento generalizado. Aquí aparece entonces la primera de las reflexiones: reivindicar el derecho de soñar con un país distinto, y con otras maneras de solucionar los problemas nacionales.
II. Debates estructurales necesarios
En otro artículo, Ricardo Dudda pone de manifiesto las consecuencias económicas funestas de la actual pandemia. La época de la “Gran Reclusión”, como ha sido bautizada por el Fondo Monetario Internacional, ha dejado al descubierto la posibilidad de una crisis sin precedentes, como ya lo ha advertido también la Cepal[3]. Sin embargo, Dudda llama la atención sobre los peligros de reiterar hasta el infinito las cifras desastrosas de la actual pandemia de covid-19, proponiendo trascender la simple exposición de las mismas, ya que estas se vuelven obvias en un escenario de nueva “normalidad”, marcada por el coronavirus, y cuya duración no parece estar determinada claramente. Lo que se debe llevar a cabo es una crítica argumentada, abrir “debates estructurales necesarios”, para así ver las “costuras del sistema” y aprender de su funcionamiento real.
El autor arranca entonces a analizar estructuralmente la economía de EE. UU.[4] y la Unión Europea, y surge la primera reflexión: en el gigante del norte se protege siempre al capital sobre el empleo en medio de las crisis, razón por la cual, dicho país afronta un crítico panorama actual, donde las situaciones de pandemia, narradas por Hollywood en escenarios de África, se han desarrollado, en la realidad, en la cosmopolita y populosa New York. Esa defensa del capital (en manos de la capa más privilegiada), en detrimento de los trabajadores (capas que dependen de un salario), hace que el modelo estadounidense tenga problemas estructurales graves en medio de situaciones críticas. Asuntos como la cobertura de salud, que depende de que el individuo trabaje, se vienen al suelo. En la UE por otro lado, el autor señala que la unión se da solo en torno al mercado común, pero a la hora de la verdad, hay países ricos acreedores (Alemania, Países Bajos), y una Europa del sur deudora, que “defiende una mayor integración fiscal”, sin embargo, han aparecido soluciones o respuestas heterodoxas, en esos mismos escenarios, a la actual crisis. En España se aprobó un ingreso mínimo de 500 euros para quienes posean rentas menores a 200 euros, y se han blindado las empresas españolas frente a posibles compradores en medio de la crisis, ya que estos deberán pedir autorización al gobierno para comprarlas; en Inglaterra se nacionalizó el sector ferroviario, y se ha impuesto una agenda de intervencionismo estatal; mientras que regresando a EE. UU., se aprobó un inmenso y ambicioso paquete de estímulos, así como una especie de ingreso ciudadano de 1.200 dólares, mientras que en Francia se ha debatido en torno a una agenda propia del “capitalismo dirigista francés”.
Todo lo anterior, hace pensar a Ricardo Dudda que el Estado intervencionista saldrá favorecido de esta crisis, y ganará terreno progresiva y paulatinamente (En Colombia valdría la pena reflexionar, que no ha sido el Estado el que se fortalece, sino la figura del presidente), pero ese movimiento hacia esa forma de organización del Estado, también tiene antecedentes en muchos movimientos ultraderechistas antiglobalización, lo que sin duda representa una preocupación que desde la izquierda se debe asumir. Esta tendencia a “priorizar la autosuficiencia y la producción nacional” que marca el autor para el mediano y corto plazo, coincide con uno de los postulados históricos del PTC, razón por la que hay que fortalecer y reactualizar la agenda de ese tema cuanto antes, para darlo a conocer en el país como bandera, con las distintas salvedades que se deban considerar o tener presentes.
Otro tema fundamental que aparece en el artículo, y que posee toda la validez para el PTC es el debate en torno al tamaño del Estado. Que este sea grande no significa automáticamente que sea mejor. No podemos olvidar que el Estado puede (y lo ha hecho) administrar mal, razón por la cual debe estudiarse muy bien el tema de las nacionalizaciones, teniendo objetivos claros. Según Dudda: “un Estado grande también puede ser neoliberal. El neoliberalismo no es exclusivamente la falta de Estado o de regulación sino un Estado que interviene para defender al capital y no al trabajo”.
También se desprende un peligro para la izquierda, y es que muchos discursos desde la derecha tratarán de invocar una mayor intervención del Estado, razón por la cual, la dicotomía entre ambas corrientes políticas aparecerá a los ojos del individuo común como porosa y compleja. Los defensores de la desregulación, la privatización, la estratificación, y la poca inversión social, intentarán modificar sus perspectivas para adecuarse a la crisis del poscovid-19 discursivamente. ¿Cómo enfrentar ese caballo de Troya? He ahí otro tema central que aparece en el panorama de la izquierda en Colombia y el mundo.
“Los países que están interviniendo más en la economía no son necesariamente los más progresistas, los países que menos están interviniendo en la economía no son necesariamente los más neoliberales. La intervención de la economía para resolver la crisis del coronavirus no inaugura necesariamente una nueva era socialdemócrata. O, como bromeaba el 5 de abril pasado en Twitter el historiador Quinn Slobodian, autor de una historia del neoliberalismo: «Recordad, niños. Estatismo de crisis ≠ socialismo».”[5]
En últimas, Dudda llama la atención, para que no confundamos lo que queremos que pase, con lo que pasará invariable y finalmente. El capitalismo es un sistema al que muchos han declarado muerto o en crisis, pero este sobrevive y reaparece adaptado y aplazando sus fallas de carácter estructural, como quien patea una pelota hacia adelante. El debate girará, según el autor, en torno a “un capitalismo «tardío» financiarizado, desregulado, monopolista, desigual, altamente endeudado y globalizado; por otro, una idea de capitalismo dirigista, autárquico, con economía de guerra y con una función del Estado como benefactor y gran empresa de seguros”, y obviamente en esta fase presente de la evolución nacional, la izquierda debe apoyar la implementación del segundo, abordando los temas de interés de manera seria y fructífera en lo que tiene que ver con su aplicación y horizonte de posibilidades reales. He aquí otra tarea.
La situación actual, como toda situación crítica, es compleja desde el ámbito social. Hemos llegado a un punto en el que el capitalismo debe salvarse de sí mismo, y aparecen voces dentro del mismo estamento privilegiado, preocupados por un capitalismo salvaje y feroz (como muestra Dudda y Marcelo Torres en sus respectivos artículos). Por la insostenibilidad de la versión actual del capitalismo, indirectamente dichos empresarios saben que de no hacer ciertas concesiones (como una política tributaria progresiva), pueden aparecer monstruos políticos que tampoco les convienen.
En una entrega posterior, continuaremos analizando otras perspectivas, por ahora la invitación es a prepararnos y continuar afinando nuestras posturas ideológicas y nuestro papel en esa realidad inédita y compleja. Temas como la crisis climática y el análisis de la correlación de fuerzas a nivel económico y político en el país hacen parte de las asignaturas y retos pendientes para la izquierda colombiana en los próximos meses.  Cerremos con un fragmento de Dudda para finalizar esta primera parte:
“La crisis del coronavirus tendrá una magnitud menor, pero la reacción y movilización de los Estados que ha provocado la pandemia puede entenderse como la versión de bolsillo de la guerra que libraremos en este siglo contra el cambio climático. Las crisis no son necesariamente aprendizajes, como pronostican muchos hoy, pero sí nos revelan muchas cosas. Nos descubren a los verdaderos líderes, nos enseñan las costuras y los límites del sistema y cuestionan las categorías con que interpretamos el mundo. Las recetas clásicas no sirven, las divisiones ideológicas tradicionales explican menos de lo que pensamos y las fronteras entre lo que es excepcional o convencional, ortodoxo o heterodoxo se difuminan”.




NOTAS:

[1]Marcelo Torres, “¿Alianza con la burguesía nacional? A propósito del empresario Jimmy Meyer y del senador Robledo”, La Bagatela (2020). https://labagatelaptc.blogspot.com/2020/06/alianza-con-la-burguesia-nacional.html
[2]Alejandro Galliano, ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no?, Nueva Sociedad (2020) https://www.nuso.org/articulo/capitalismo-izquierda-trabajo-utopia/
[3]Para profundizar en este punto puede verse mi artículo de hace un par de semanas: Esteban Morales Estrada, “Diagnóstico, problemas y perspectivas. Recomendaciones de la CEPAL para enfrentar la crisis económica actual y venidera, a causa de la pandemia de COVID-19 en América Latina y el Caribe”, Nueva Gaceta (2020).
[4]Para ver una radiografía de la situación en EE. UU como una lucha entre “democracia” y “oligarquía” ver la entrevista realizada a Robert Reich. Nikolaos Gavalakis, “La verdadera división es entre democracia y oligarquía. Entrevista a Robert Reich”, Nueva Sociedad (2020).
[5]Ricardo Dudda, “La Gran Reclusión y el futuro del capitalismo”, Nueva Sociedad (2020) https://www.nuso.org/articulo/la-gran-reclusion-y-el-futuro-del-capitalismo/

Un recorrido por las doctrinas económicas en los tiempos del covid-19

César Tovar de León 2:42 p.m. 1 Comment




Un recorrido por las diversas teorías económicas, desde los clásicos hasta el surgimiento del neoliberalismo. Ante la crisis mundial por el covid-19 se considera conveniente darles una mirada a dichas doctrinas desde una perspectiva histórica y ver si esta pandemia nos deja lecciones para no caer en una inacción que haga que las medidas que se han tomado por causa de ella se diluyan ocultando la necesidad de dejar atrás políticas vetustas que han chocado contra las realidades que se ven todos los días, no sólo en Colombia sino en todo el mundo.

Por Diego Escobar
Economista y matemático
Muchos se preguntan si cuando se logre superar la pandemia o al menos aminorarla sustancialmente, la pospandemia nos llevará a plantear un manejo de la economía en forma diferente a lo que se ha venido pregonando y aplicando hasta hace ya un tiempo. Por ello se considera conveniente darles una mirada a las doctrinas económicas desde una perspectiva histórica y ver si esta pandemia nos deja lecciones para no caer en una inacción que haga que las medidas que se han tomado por causa de la pandemia se diluyan ocultando la necesidad de dejar atrás políticas vetustas que han chocado contra las realidades que se ven todos los días y no sólo en Colombia sino en todo el mundo.
La economía clásica, la economía marxista y la neoclásica
Los clásicos como Smith, Malthus y Ricardo[i] se preguntaron por el origen de la riqueza, el crecimiento y su distribución en un sistema de producción capitalista. Según Smith, los individuos sirven a los intereses colectivos precisamente porque se guían por sus propios intereses. Para Smith, el “laissez-faire” fue un programa para la abolición de las leyes que limitan el mercado, es decir la economía sin la intervención del Estado.
Ricardo plantea que es el trabajo el origen de la riqueza, establece por primera vez la ley del rendimiento marginal decreciente de la tierra pues una clase parasitaria (los rentistas) absorben parte de la riqueza creada y sólo habrá equilibrio cuando estos beneficios desaparezcan.
Marx[ii] toma el desarrollo de Ricardo sobre el valor donde se establece claramente que es el trabajo la fuente de la riqueza (más concretamente la plusvalía que, dicho en forma simple, es el valor del trabajo del cual se apropia el dueño de los medios de producción). Pero precisamente es el marxismo (que conlleva una serie de implicaciones políticas, radicales según algunos) el que hace que se desarrollen y se enfaticen otras escuelas de pensamiento desviando la atención de lo planteado por los clásicos.
Para estas nuevas escuelas lo que importa es la asignación de recursos, y el trabajo lo convierten en uno de los factores de producción igualándolo a otros como el capital o la tierra. Es el reino de la escuela marginalista encabezada por Marshall, Jevons y Menger, ampliada por la teoría del equilibrio general de Walras y complementada por la Escuela Austríaca, con Mises y Hajek. Esta se va lanza en ristre contra el empirismo, adoptando el principio de falsedad con el cual se descalifica una teoría como científica si no puede probarse que es falsa.
Además para esa escuela, la formación de precios no es función del trabajo incorporado en su producción sino es función de la intensidad de las preferencias subjetivas del consumidor. La utilidad marginal determina la demanda y el costo marginal la oferta. Los costos de producción no se determinan por las condiciones físicas de la producción sino como una utilidad no realizada. Es el manejo del dinero o política monetaria la que en últimas define el nivel de producción y la cantidad de empleo.
Este enfoque es la fundamentación de la macroeconomía por medio de la microeconomía. Las decisiones son de tipo individual, aparece el “hombre económico” como representante de todo el sistema económico. Las decisiones a nivel macro se rigen por la ley de Say que establece como axioma que la oferta crea su propia demanda y que por lo tanto a nivel macro todo está en equilibrio. El culmen es el subastador (auctioneer) de Walras que reemplaza la “mano invisible” que hace que todos los mercados, incluyendo el mercado laboral, estén en equilibrio y se esté o se llegue siempre a una situación de pleno empleo.
Nótese el énfasis, en todo lo expuesto, que se le da ‒inclusive hasta hoy‒ al mercado. Es este que solito regula todo. Siempre hay una situación de equilibrio (incluido el mercado laboral donde sólo existe el desempleo voluntario o el que llaman friccional (cuando, por ejemplo, hay desempleados por causa de la rotación). Como todo está en equilibrio, el Estado no tiene ningún papel que jugar. Si acaso le permiten que actúe como regulador.
El surgimiento de la economía keynesiana
Pero ¿qué sucede? Después de la primera guerra mundial, en los años 1929 a 1933 aparece a nivel mundial la Gran Crisis. Decenas de quiebras, una inflación galopante, un desempleo jamás visto y las doctrinas no tienen respuestas que expliquen lo que pasó. Tuvo que venir Keynes al rescate, un liberal formado en Cambridge en la escuela marginalista de uno de sus tutores, Marshall. En su Teoría General[iii] del año 1936 destruye la ley de Say, plantea que los mercados no están siempre en equilibrio y sobre todo el mercado laboral que contiene un empleo involuntario. Keynes en la Inglaterra de aquellos tiempos no era laborista, pertenecía al partido liberal y puso sobre el tapete la discusión del papel del Estado. Su Teoría General era para salvar el sistema capitalista. Afirma categóricamente la necesidad de la intervención del Estado para hacer crecer la demanda agregada y eliminar el desempleo para restituir el equilibrio.
Como la intervención del Estado tenía un cierto tufo de planificación y ya se había dado la revolución socialista en 1917 en Rusia, había que trancar esa tendencia y aparece un personaje como Hajek que se embarca en una profunda controversia con Keynes pero teniendo siempre en mente y en la mira evitar a toda costo que se contemplara aun mínimamente al Estado como un actor principal. Se establece la necesidad de desreglamentar, de privatizar, de disminuir programas contra el desempleo, de eliminar subsidios –en particular en el sector inmobiliario– reducir los gastos en seguridad social y limitar el poder sindical (Fundamentos de la libertad[iv]). Hajek es la raíz del monetarismo que a su vez es la raíz del neoliberalismo y el Consenso de Washington. Dado el garrotazo que recibió la escuela neoclásica, se fundó por iniciativa de Hajek la sociedad que vino a llamarse ‘Mont Pèlerin’[v] donde concurrieron personajes como Hajek, Von Mises, Robbins, Popper, Friedman y Stigler, entre otros.
El keynesianismo fue la política económica predominante después de la Segunda Guerra Mundial en todo el hemisferio occidental. Se desarrolla en los países nórdicos y en parte en Gran Bretaña la Economía del Bienestar que se enfoca en el bienestar de la gente desarrollando sistemas de salud, educación y seguridad social amplios. Gran Bretaña abandona este enfoque con Margaret Thatcher y en los países nórdicos se pierde el impulso.
El resurgimiento de la economía neoclásica (neoliberal)
Pero ¿qué pasó? Todas esas escuelas de pensamiento económico que estaban al acecho de que fracasara la intervención del Estado en la economía, que se interviniera el mercado, se encontraron con que en los años 80 del siglo pasado ocurrió a nivel general un fenómeno donde se presenta un estancamiento de la producción y el crecimiento y en forma simultánea altas tasas de inflación. Fue un boccato di cardinale para la guerra contra el keynesianismo y su política de intervención del Estado que fueron arrojados al baúl de los recuerdos.
Se desvirtúa la teoría que sustenta la curva de Phillips (relación inversa entre desempleo e inflación) que ya no vale y, por lo tanto, no hay razón para bajar el desempleo por medio de admitir cierto grado de inflación. El monetarismo de la Escuela de Chicago entra a predominar con su tesis de que sólo la política monetaria es la que define todo. Por lo tanto, vuelve a ser el mercado el que lleva a un equilibrio y naturalmente no hay papel para la política económica del Estado.
Se define una “tasa natural del interés” que para esta escuela es el precio relativo de los bienes presentes y futuros. Si en la realidad la tasa está por encima de “la natural” hay exceso de oferta de bienes y exceso de demanda de dinero. Si está por debajo hay exceso de demanda de bienes y exceso de oferta de dinero. En el primer caso los precios suben y en el segundo bajan. Todo el cuento es entonces que no haya desviaciones. Con este sustento la política fiscal queda reducida a su mínima expresión y, claro, no intervención del Estado en la economía.
Ahora bien, quizás lo que mejor caracteriza la época es el llamado Consenso de Washington. Se establecen las siguientes pautas:
1.    Disciplina fiscal.
2.    Eliminar subsidios y direccionamiento para educación, salud e infraestructura, preferiblemente privada.
3.    Evitar déficit con respecto al PIB.
4.    Manejo de la tasa de interés.
5.    Reforma fiscal.
6.    Desregulación financiera y de los mercados.
7.    Tipo de cambio competitivo.
8.    Liberalización del comercio exterior y de la inversión extranjera.
9.    Privatización de las empresas públicas.
10. Garantía de derechos de propiedad.
Es la globalización de las finanzas y es el capital financiero el que dictamina el rumbo de la economía.
Y ahora ¿qué pasó? Se vino la crisis financiera de 2008 que se origina en gran medida por la quiebra de Lehmann&Brothers (burbuja inmobiliaria) y ¿quién acude al rescate ahora? ¡El Estado! Se ven forzados a introducir de nuevo regulaciones en el mercado financiero y de bienes.
Se supera lentamente la crisis por medio de préstamos del tesoro americano a los bancos, pero ahora la pregunta es ¿quién pasa a batear? ¿De nuevo el keynesianismo? ¡No todavía! Se arma lo que se conoce como ‘Nuevo Consenso’ que conlleva:
1.    Existencia de niveles “naturales” para el producto y la tasa de interés.
2.    La introducción de rigideces e imperfecciones se manejan microeconómicamente fundamentadas con Expectativas Racionales.
3.    Análisis de corto plazo son desviaciones entre variables actuales y las “naturales”.
4.    Impuestos bajos para crear empleo.
5.    Ahorro en el gasto público.
Se llega entonces a un carácter contracíclico de la política monetaria que predomina sobre la fiscal y a estabilizar la inflación alrededor de sus metas. El producto real alrededor del producto “natural”.
En el entretiempo, más o menos a comienzos de los años 90 entra en furor el Consenso y en nuestro país se produce a nivel de la economía lo que se conoció como la Apertura. El análisis sobre el efecto de esta concepción privatizadora y antiintervencionista se presenta en la próxima edición de La Bagatela.
Notas
[i] Smith A. Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones (1776). Fondo de Cultura Económica 1997; Malthus T.R. Essay on the Principles of Population (1798); Ricardo D. Principios de Economía Política y Tributación (1817). Ediciones Orbis,1985;
[ii] Marx C. Das Kapital, Dietz Verlag 1974. Tomo 23 de Mega.
[iii]Keynes J.M.: The General Theory of Employment, Interest and Money (1936). Edición de la Royal Economic Society de 1973.
[iv] Hajek von F. A. Los Fundamentos de la libertad, 1960. En: https://www.academia.edu/38030131/Los_Fundamentos_de_la_Libertad_-_Friedrich_A_Hayek
[v] https://en.wikipedia.org/wiki/Mont_Pelerin_Society y Wapshott N., Keynes Hayek, The Clash that defined Modern Economics, Norton,2011.